Estoy sentado frente al televisor viendo un partido de futbol, la final de la Champion League al inicio del partido le comentaba a mi hijo que si los mediocampistas de contención del AC Milán controlan al 8 y al 10 del Barcelona (el equipo de mi hijo) y los defensas se anticipaban a los delanteros, el Barza perderá, minutos atrás el Milán acaba de hacer un gol, tras el gol mi hijo me quedó mirando con una cara que yo conozco, es la misma cara con la que a veces yo miraba a papá.
Tengo recuerdos de papá muy gratos y buenos y también tengo de los otros recuerdos, recuerdo que hasta en dos ocasiones papá y yo jugamos fulbito con mis compañeros de clases y en ambas ocasiones ganamos, siempre hallábamos algo con que divertirnos, siendo niño, en una ocasión que jugábamos yo me resbalé y caí, me golpeé la cara y el estómago y comencé a llorar, papá se acercó me puso de pie y me dijo –En esta vida hay peores golpes, si gustas llora, pero no permitas que el dolor detenga tu marcha y que las lagrimas te impidan ver bien el camino- como odie a papá en ese momento, sólo quería una caricia y me salió con un sermón para luego abrazarme y darme un beso.
Desde que tuve 8 ó 9 años papá me comenzó a enseñar a cocinar, lavar, barrer, etc. él siempre me decía –Si sabes cocinar y trabajar jamás morirás de hambre- como odiaba que me obligue a hacer esos quehaceres de la casa y peor aun oírlo justificarse me daba más cólera, me llevaba el demonio, luego solo me abrazaba y me decía -¿Sabibas que te amo?- pero yo igual lo odiaba porque no quería limpiar ni cocinar.
Odié a papá el día que enfermó, él era el superhombre a quien jamás le pasaría algo, pero ahí estaba echado en su cama y encima mal, llorando le pedí que no se muera hasta que me reciba en la universidad, papá dio un salto, se puso de pie, salió de la habitación, regresó después de darse una ducha y me pidió que juguemos play station, años después cuando llegó el día en que me gradué, se me acercó, me miró, me abrazó y me dijo –Te prometí que estaría contigo este día- y me dio un beso en la frente y un abrazo.
Lo odié cuando una mañana me dijo que yo tenía un hermano, como diablos papá tenía otro hijo si nunca le vi con mujer alguna, me dijo que de ahora en adelante tenía una responsabilidad en la vida que era la de orientar y apoyar a mi hermano menor, que entendía que era una responsabilidad impuesta, pero que confiaba que yo haría y daría lo mejor de mí, a mi hermano y a mí en todo momento nos enseñó a ser amigos, nos crió de tal forma que hoy mi hermano y yo nos hablamos por teléfono una vez por semana, nos contamos lo que nos pasa y siempre nos apoyamos, después de papá mi hermano es mi mejor amigo, igual piensa él de mí.
Cuando ya era adolescente papá fue a actividad en mi escuela, yo estaba con mis compañeros que jugábamos y hacíamos mofa de todo, cuando estábamos camino a casa me miró y me preguntó si había pensado en mi futuro, le dije que sí, que él sabía que quería ser de grande, entonces me dijo que lo que había presenciado era muy distinto a lo que yo le decía que deseaba ser, me dijo que vio a un payaso contentándose con alegrar a la masa y de carecer de la personalidad suficiente para hacer valer su voz, su opinión y sobre todo de carecer de respeto y empatía hacia los demás, le pregunte porque me decía eso y me respondió que era porque me había visto burlándome de un compañero, dado que todos lo hacían yo lo hacía, al escuchar lo que me dijo lo odié, no me entendía, mis amigos y yo sólo bromeábamos, que sabia él, ¿acaso él no había tenido amigos?, ¿acaso nunca se burló de sus amigos?, ahora que traigo a la mente ese momento descubro que papá estaba muy molesto conmigo, ese día no me abrazó, me mostró un silencio gélido y distante que odié más, pero fue esa llamada de atención lo que me hizo recapacitar y poco a poco aprendí a respetar a los demás.
Ya un poco mayor, en una ocasión papá me levantó a las 3am, nos subimos al auto y me llevó por algunos lugares de la ciudad en donde me mostró personas consumiendo drogas, pude verlos mendigando, peleándose por unas monedas producto de robos o por drogas, me mostró la denigración a la que conduce las drogas, papá me miró y me dijo –Deja de intoxicarte, eres muy valioso para terminar como ellos- no sé como supo que me intoxicaba, pero al sentirme descubierto apele a defenderme increpándole su adicción al cigarro, papá me miró y me dijo –No te cubras la espalda conmigo, si te digo esto es porque tú eres mejor que yo- lo quedé mirando entonces de rabia y vergüenza rompí en llanto, papá como siempre me abrazó, me dio un beso en la frente y me dijo -¿Sabibas que te amo?- luego nos fuimos a una fuente de soda a comer un emparedado de pollo y bebimos un jugo, el sol nos sorprendió, a papá contando historias y yo escuchándole, jamás imaginé que papá supiera tanto y haya vivido como me contó, ese día lo respete más, llegamos a casa y lo odié por hacerme limpiar, pero desde aquel día dejé de intoxicarme.
Ya estando en la universidad le dije a papá que tenía dos novias, me preguntó si ellas sabían la existencia de la una y la otra, le respondí que no, entonces me miró y me dijo que era normal, dada mi inmadurez producto de mi corta edad, me sería muy difícil tener la sensibilidad suficiente para darme cuenta cuando la fantasía se hace realidad, y sobre todo de no tener respeto por mis sentimientos, por mi pareja y por mi relación, lo odié por decirme todo eso, los padres de mis amigos se alegraban que ellos tuvieran muchas novias pero papá me tildaba de inmaduro, con el tiempo, tras caídas, amores y desamores y tras conocer a una fantástica mujer, entendí sus palabras, el día que me casé, conté esta anécdota y le agradecí públicamente, papá me dio un beso, un abrazo y me dijo –cada día te haces más hombre, sabibas que te amo-.
Cuando nació mi hijo fue tanta mi alegría de tener a mi hijo en mis brazos, que no dejaba de reír y hablarle, luego vi a papá frente a mí esperando tener en brazos a su nieto y fue la primera vez que lo vi como el padre que siempre fue, y no pude evitar derramar una lagrima porque sentí culpa, pero exactamente culpa de que, no lo sé, luego cuando mi hijo comenzó a caminar solo, odie que papá tuviera razón, es muy triste comprobar que cuando los hijos comienzan a caminar solos, que cuando ya no necesitan de nuestras manos para trasladarse, que cuando ya no nos necesitan para explorar y conocer el mundo, han dado el primer paso para su independencia y alejarse de nosotros.
El año pasado fue la última vez que odié a papá, da la casualidad que estaban jugando el AC Milán y el FC Barcelona, si, los mismos que hoy juegan, mi hijo que simpatiza por el Barcelona, le pregunta a papá que quien ganará, yo me adelanto en responder por papá, que él como buen hincha del Milán desea que este gane, mi hijo me escucha y contrariado dice que no, dice que papá desea que gane el Barcelona, entonces papá le sonríe y dice que en efecto, desea que gane el Barcelona, yo al oír esto me molesto, lo odio porque me hace quedar mal ante mi hijo, además yo se que papá siempre simpatizó por el Milán es más yo me hice hincha del Milán por que papá era hincha del Milán y ahora viene a cambiarse de equipo, jamás antes lo había hecho y ahora viene a hacerlo, volteo para increparle y lo veo sentado en su sillón dando de beber gaseosa a mi hijo, le veo acariciando los cabellos de mi hijo, lo veo besarlo en la frente, lo escucho que le dice –sabibas que te amo- mientras sus ojos brillan, veo a papá que no solo ve a mi hijo, me doy cuenta que él me ve a mí en mi hijo y a la vez ve a mi hijo, lo veo y mi ira se calma, me vuelvo a sentar y hago que no los veo.
Hoy, en este momento veo su sillón y está vacío, papá ya no está, su ausencia es notoria en mi vida, papá siempre estuvo conmigo, mi madre solía decirme que papá y yo nos entendíamos, porque él era tan niño como yo, pero creo que él fue siempre un amigo y un tutor, hoy necesito que estuviera acá solo un momento para decirle que lo amo, que quiero que me dé un beso en la frente, que me abrace, deseo escucharlo, pero papá ya no está.
Recuerdo a papá, cuando yo me molestaba con él o yo hacia algo que no debía hacer, es decir, algo incorrecto, no me regañaba, solía abrazarme, me acariciaba la cabeza, me daba un beso en la frente y me decía Sabibas que te amo y mágicamente me sentía aliviado, respaldado, amado, papá nunca me aconsejo, él siempre me daba su opinión.
Recapitulando muchas de las cosas que papá me dijo e hizo poco a poco se las comienzo a decir y las comienzo a hacer con mi hijo, papá me dijo que sea amigo y tutor de mi hijo y que el ser padre caería por su propio peso, eso es lo que hago día a día con mi hijo, ahora que está por terminar el partido, llevaré a mi hijo a comer a la calle, le contaré como a papá le comenzó a gustar el futbol viendo jugar al Brazil de España 82 y como a mí me empezó a gustar el futbol debido a que mi tío me llevaba al estadio para ver jugar a la UCV, le contaré otras historias, le hablaré como lo que es, mi amigo, porque el Barcelona está perdiendo y perderá y esa cara, esa mirada que me da mi hijo, la conozco y la comprendo perfectamente, porque yo también odié a papá.