miércoles, 31 de agosto de 2011

El pasado me sonríe



Tiempo atrás conocí a Nit, una mujer fisicamente atractiva, con ella nos conocimos en una reunión llamémosla de índole pasional, fue una noche que en medio de drogas y alcohol uno se entrega al sexo porque piensa que luego no habrá una siguiente vez, aunque sabe que si, pero, si piensas que es la última vez, pues imaginate que no haces, y bueno ahí estaba yo, hablando con unas amistades y ella se acercó a mi grupo, charlamos unos minutos, yo llevado por el alcohol (para esos entonces ya había dejado las drogas) me puse muy ameno y a ella le agradé, nos fuímos a un apartado y llegó un sujeto que quiso hacer un ménage à trois a lo cual yo me opuse de forma tan violenta y salvaje que no le quedó más remedio al amigo que organizaba dicha reunión que echarme, yo llevado por una euforia y pasión inusual en mí le dije a Nit o que venia conmigo o que se iba a la mierda, entonces ella poniéndose su ropa como pudo me siguió y yo claro dije que ella era solo mía, luego ya en la calle la abracé, la besé, compramos un ron barato, reímos e hicimos el amor en algún lugar del cual solo recuerdo a un perro observándonos, yo le pedí a Nit que se volteara y que en cada embestida mía aullara mirando al voyeour canino y ella me hizo caso.

Ese fue el inicio de una relación libidinosa. lasciva y morbosa, una relación en la cual yo fui muy cruel, despiado, acepto y confieso que la sodomicé hasta el hartazgo, jugué con ella a placer y desplacer, tanto física como mentalmente, en un segundo podía pedirle de la forma más desgarradora posible que se quede conmigo que no me abandone y al siguiente segundo podia llevarla hasta la humillación más atroz, este juego del gato y el ratón me llevaron a perderme, a perderla conmigo, ella no ponia objeción alguna, estaba llana a mis caprichos, saben, cuando uno tiene el control absoluto sobre alguien, tiende a perderse porque no encuentra límites, eso es algo que aprendí y este sin-control-de-poder-absoluto me empujaron a jugar con ella a mi antojo, exploramos juntos casi todo, ella sumisa siempre conmigo y yo un amo poderoso e invencible sin escrúpulos, sin fronteras, debo decir algo antes, de lo que si me siento orgulloso es de no enorgullecerme de lo despiado y vil que fui, exploré su cuerpo para conocer donde sentia placer y donde dolor, exploré o intenté explorar su alma para saber en que momento era feliz y en que momento sufria, la empujaba a tener vergüenza de sí misma para luego rescatarla, Nit nunca objetó mis caprichos, es más me buscaba, porque según ella, yo la hacia feliz, si usted que me lee me imagina como el personaje llamado "Oscar" que interpretara Peter Coyote en la película de Roman Polansky "Luna de Hiel" o "Bitter moon" creame que no estará errado.

No supe como ni cuando pero abandoné a Nit, agotado por lo que era y no queria ser, me alejé de ella, solo recuerdo que me buscaba y el echarla era parte de un rito que ya no estaba dispuesto a continuar, me mude de casa deje de frecuentar ciertas amistades y reuniones y como hojas que ceden al otoño, Nit se desprendió de mí y yo de ella, no la volví a ver en años, hasta hoy.

No diré bajo que circunstancias nos volvimos a ver pero ahí estabamos los dos frente a frente después de muchos años, iniciamos una charla ligera, recordando a los amigos y contándonos como estábamos y como tratábamos a la vida, luego, no pude evitar mirarla a los ojos y pedrile disculpas por como la traté, argumente como buen hombre que lo que hice fue producto de mi inmadurez, que me subí a ese velero pasional y que ingresé a aguas tormentosas y que perdí el control y por temor a ahogarme y nunca más llegar a puerto me ví forzado a abandonarlo y a ella con el, que esperaba que no me entendiera pero que para mí era necesario pedirle disculpas, ella me miró, me regaló una sonrisa y me dijo -No te sientas mal Ju, eramos jovenes y por lo tanto exploramos y nos explorábamos- dicho esto seguimos platicando para luego despedirnos.

Ya en casa y a punto de leer suena mi celular y veo que es Nit, al contestar la llamada la saludo de forma muy alegre y ella me dice en tono muy serio que tiene que decirme algunas cosas con respecto a la plática que tuvimos, para ella es necesario decirme algunas cosas después de haber pensado, le pido que me las diga y comienza a decirme que ella ya me conocía mucho antes de que se acercara a mi grupo, que sabia muchas cosas de mí, sabía que era el sujeto que jamás huía de los retos, que no solía decir "No puedo", que era alguien muy sensible pero a la vez muy tajante, que era aventurero, sabía que era indiferente a eventos donde hubiese una gran concentración de personas, pero donde nadie queria ir o campaña por la que nadie apostaba, ahí estaba yo como único abanderado, ese mi rechazo a las masas le fascinaba, que me sabía tierno pero a la vez duro y que sabía que jamás mataría a una mosca de no ser necesario, conocía en mí al hombre que podía llevarla a conocer sus límites y que no se equivocó al seleccionarme, que en mí habita el sujeto tierno, detallista y orgulloso que ella necesitaba y que si ahora yo estaba frente a mis pecados, errores o defectos actuales y de mis ayeres y que si hacía alarde de arrepentirme, de redimirme por las cosas que hice para hallar la paz y la felicidad, estaba errado ya que no estaba tomando en cuenta que ella fue feliz porque yo estaba con ella, estuvo triste porque me aleje y pensó que no fue lo suficiente mujer para mí, que ella es feliz de saber que ya nunca más después de mí volveria a sufrir y que la entristecía el saber que jamás volveria a sentir y vivir lo que vivió conmigo. Cuando dejó de hablar me quedé pensando.

Hoy que estoy acá me percato que me he rescatado de mí mismo, que he recuperado algunas cosas que dejé dormidas u olvidadas, ¿madurez y/o experiencia? no lo sé, pero es increíble como lo inmoral rescata la moral, como la locura rescata a la cordura, como el pasado rescata al presente, el reencontrarnos con lo fuímos, ese aliento de vida que damos sobre aquel cadaver que llevamos dentro nos da el poder de reinventarnos pudiendo rescatar algo de ese cadaver que aún tenga vida y nos sea útil y valioso, porque cuando tocamos lo que fuímos somos capaces de aceptar lo que somos y podemos por fin elegir lo que seremos de ahora en adelante, y eso sucede solo si eres lo suficientemente valiente de ver lo que dejaste de ser y lo que ahora tienes y eres sin sentir miedo o vergüenza, todos cambiamos y esos cambios muchas veces nos llevan a perdernos pero creemos que sólo nos hemos adaptado y que no hemos cambiado, ese aferrarnos a creer en que seguimos inmutables al tiempo no nos permite ver lo que somos y lo que fuímos, para eso está el pasado para decirnos lo que no somos, para desengañarnos, pero admito que muchas personas no piensan igual que yo, ellos creen que jamás cambiaron pero pregunto ¿acaso no se han encontrado o enfrentado a situaciones o personas que les hicieron recapacitar alguna postura que tuvieron?, pero hoy que estoy sentado en mi cama, hoy más que nunca sé que ya no soy el de ayer, soy alguien diferente ni mejor ni peor solo diferente, porque ahora que veo a Nit acostada, desnuda y sonriéndome mientras escribo esta historia sé que me estoy reinventando porque en este preciso momento, el pasado me sonríe.



Extraido de un escrito póstumo titulado
Biografía de un perdedor que vivió como ganador

martes, 30 de agosto de 2011

La historia sin final




Hay relatos breves otros largos, unos tienen final, otros esperan una conclusión y otros simple y llanamente no tienen final, este siguiente relato me parece ser de los últimos.

Cuando yo tenía 5 años soliamos ir con mis amigos a jugar a unos cerros que protegian al pueblo en donde vivia, ese pueblo se llama Cajacay, ya saben solíamos hacer niñerias, como jugar a la guerra, destripar a un sapo, curiosar lo que la naturaleza nos ofrece, cazar aves y esas cosas, como dije, vivía en un pueblo pequeño carente de televisión donde pude desarrollar mi imaginación a base de barro, palos y piedras, bueno, la cuestión es que en una de esas exploraciones amicales conocí a un anciano, muy gentil que nos enseñaba a hacer cosas como atrapar palomas, pescar renacuajos y nos contaba historias sin tiempo y yo sentia mucha fascinación y estima por este anciano y he de confesar que sentía que este anciano era muy atento conmigo en especial cuando una vez me dijo delante de todos que yo le resultaba un niño diferente.

Bueno en una de nuestras salidas decidimos ir al cementerio a jugar, lo hicimos por curiosidad y por ese afán aventurero de todo niño, mientras corriamos por el cementerio riendo, arrancando las flores marchitas y arrojándonoslas haciamos ruido, de pronto apareció frente a nosotros una mujer, joven pero de la cual podíamos ver que no era de carne y hueso y digo esto por que notamos que flotaba en el aire y su figura ondulaba y por momentos era traslúcida, no gesticulaba palabra alguna, vimos su rostro, era un rostro inconcluso, nos quedo claro que era un fantasma, si, lo que acabas de leer, ¿qué cómo un grupo de niños carentes de televisión saben que están frente a un fantasma? muy sencillo, por los mayores, ellos contaban muchos encuentros con fantasmas, la reacción de unos de mis amigos fue arrojarle una piedra y todos lo seguimos para luego salir huyendo del cementerio, por unos dias nos resistimos a salir pero luego fuimos a pasear como siempre por los cerros y ya no volvimos a ver al anciano, yo nunca más lo he vuelto a ver.

Cuando tenía 28 años fui a trabajar a Celendin, ahí conoci en un pueblo enclavado en el olvido a un chamán, un chamán judío, asi lo defino ahora, la cuestión fue que lo conocí en el mes de Marzo, yo tenia el dedo medio de la mano izquierda inflamada desde el mes de Diciembre, debido a que en una borrachera me doble dicho dedo y lo tenia inflamado desde entonces, él noto mi dedo inflamado y me dijo que me ayudaria, yo me burle dado que habia probado con antiinflamatorios y la inflamación no habia bajado por meses y bueno, para mofarme de él de sus practicas y sus creencias lo deje curarme, tomó mi dedo con sus manos y comenzó a hablarme, me dijo que yo tenia una vibra negativa pero que era de buenos sentimientos y esas cosas, yo claro me burlaba, de pronto al cabo de unos minutos suelta mi dedo y me dice

-ya estas curado-

Entonces yo miro mi mano, en especial mi dedo y comienzo a moverlo y no me dolia y ya no estaba inflamado, él me miró y me sonrie y antes de irse me dice:

-La muchacha que despertaron y asustaron con su bulla y las piedras era la hija de aquel anciano, ud. lo decepcionó, si alguna vez regresa, pídale disculpas, él entenderá-

Enfrentarnos a nuestros demonios implica regresar al inicio y saben muchas veces no estamos dispuestos y otras no sabemos como, y si preguntas qué si creo en fantasmas, si, si creo en fantasmas, porque yo conocí al menos a dos y hable con uno, aunque esa sea en mi vida una historia hasta hoy sin final.