sábado, 21 de enero de 2012

Aún está Etta conmigo



Me acabo de enterar del fallecimiento de Etta James, ¿cómo puedo resumir lo que siento?, sólo se me ocurre una palabra, tristeza, sí, estoy triste, siento un vacío inexplicable de por sí, yo evoco aquellos momentos en que llegaba a mi habitación y prendía el minicomponente y me ponía a escuchar música, cuando manejando la moto iba a los campos o cuando estaba en el bus y me la pasaba escuchando blues y saben siempre tenía que escuchar a Etta James, era infaltable, yo escucho blues todos los días, es una adicción, supongo.

La música forma parte de mi vida, a través de ella me acompañan grupos, cantantes, canciones en mis momentos de diverso sentir, en mi vida han pasado amistades, conocidos, amores, canciones, días, noches, palabras, silencios, gritos, risas, llantos, sonrisas, lagrimas, ciudades, caminos, estrellas, sueños, realidades, etc, me siento a contemplar las cosas que he vivido y ha sido todo tan musical que si me animara a componer un tema que resuma mi vida, sería una línea que diga –vivo tan intensamente que haría mal en no repetirlo si volviera a vivir- porque algo he descubierto en esta vida, no importa el camino que elijas seguir, lo importante es extraer algo positivo de esa elección, porque lo vivido y lo bailado, nadie no los quita, sino extraes lo mejor vivirás lamentando la elección y eso es un craso error, uno no debe lamentarse de una etapa de su vida, al elegir busca lo bueno de lo malo y vivirás al menos tranquilo.

Uno de los temas que forma parte del soundtrack de mi vida es “I’d rather go blind” cuando leí la historia de esta canción me quedé sorprendido y muy identificado con ella, esta canción fue compuesta por un amigo de Etta James en la cárcel, la compuso a raíz que se enteró que su esposa ya tenía pareja y a él sólo le quedaban un cuatro semanas para salir, el amigo de Etta se dio cuenta que el amor no desaparece, sólo cambia de lugar, bueno, en aquella ocasión le dijo a Etta James –Saldré de la cárcel pero sigo preso de un sentimiento- tiempo después este tema lo cantaría Etta James a Leonard Chess, si él mismo sujeto que la empujara a cantar blues y dejara definitivamente el góspel y el country, cuando Etta la cantó, Chess no pudo evitar llorar, salió huyendo de Chess Record y moriría de un ataque al corazón en el mismo instante en que Etta terminaba de cantarla, era sabido que para que Chess le haga el amor a su esposa debía poner un tema de Etta James y que Etta para tener a Chess junto a ella se intoxicaba de heroína, este tema esta maldito, cuentan las leyendas urbanas del blues, a mi me encanta, pero no creo que el tema este maldito, creo que la cantamos los que entendemos claramente lo que significa “Preferiría estar ciego a verte partir”, en esta vida, repito, no importa la elección, lo que importa es con lo que te quedas de lo que elegiste, bueno… solo los ciegos vemos en que nos entendemos.

Gracias a este tema pude conocer algo de Etta, tuvo una vida difícil desde el comienzo. Su madre tenía problemas con la ley y dejó que la criaran unos amigos, nunca supo quién era su padre (aunque creía que era el jugador de billar Minnesota Fats), y ella también tuvo sus propios obstáculos: décadas de adicción a las drogas, roces con la ley y otras dificultades, comenzó a cantar desde los 5 años en las radios, a los 14 ya estaba en San Francisco formaba parte de la banda del baterista Johnny Otis, cantaba góspel, country y rhythm and blues, pero fue Chess quien haciéndole cantar blues y baladas la encumbraran a la fama y al reconocimiento mundial, el primer tema grabado en Chess Records sería “At last” tuvo un traspiés a mediados de los 70’s cuando incursionó en el rock y fue un tremendo fracaso, pero para el blues seguía siendo una de las mejores voces a tal punto que en el 2001 fue incorporada al prestigioso Blues Hall of Fame pero la muerte a través de la leucemia nos la arrebató para convertirla en una leyenda.

Jamesetta Hawkins me ha acompañado en muchos momentos, en los últimos años he sido testigo de cómo algunas personas se acercan a mi vida y luego terminan yéndose, de una u otra forma me consolaba, sabía que su voz era la mejor forma de decirme –cuando soñamos debemos cerrar los ojos y no vemos la realidad- creo que el acto mismo de soñar es producto de que aún conservamos algo de inocencia, eso es bueno, pero muchas veces cuando los abrimos preferiríamos estar ciegos, por mi parte les dejaré con un tema que espero algún día forme parte del soundtrack de mi vida, total soñar no cuesta y si lo hago es porque aún me queda algo de inocencia y sobre todo, aún está Etta conmigo.


ETTA JAMES
25 de Enero de 1938 - 20 de Enero del 2012


AT LAST

Por fin
mi amor ha llegado
a lo largo de mis días de soledad en
y la vida es como una canción

Ohh sí sí Por fin
Los cielos son azules
por encima de Mi corazón
estaba envuelto en el trébol

La noche en que te miraba
Me pareció un sueño,
que yo podía hablar con un sueño
que puedo llamar a mi propio

Me pareció muy emocionante
para presionar mi mejilla
una emoción que nunca he conocido

Ohh sí sí Sonreír,
sonreír Ah,
y entonces el hechizo fue lanzado
Y aquí estamos en el cielo
Porque tú eres mía,
por fin

viernes, 20 de enero de 2012

Carpe Diem




Carpe Diem

Aprovecha el día.
No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz,
sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el
derecho de expresarte, que es casi un deber.
No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario...
No dejes de creer que las palabras y la poesía, sí pueden cambiar al mundo;
porque, pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres humanos llenos de pasión, la vida es desierto y es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa. Y tú
puedes aportar una estrofa...
No dejes nunca de soñar, porque sólo en sueños puede ser libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes, huye...
"Yo emito mi alarido por los tejados de este mundo", dice el poeta;
valora la belleza de las cosas simples, se puede hacer poesía sobre las pequeñas cosas.
No traiciones tus creencias, todos merecemos ser aceptados.
No podemos remar en contra de nosotros mismos, eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridades.
Piensa que en ti está el futuro, y asume la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes pueden enseñarte. Las experiencias de quienes se
alimentaron de nuestros "Poetas Muertos", te ayudarán a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "Poetas Vivos".
No permitas que la vida te pase a ti, sin que tú la vivas...

Walt Whitman

Itaca




Konstantínos Kaváfis. 1911

ÍTACA.


Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti.
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías:
madreperlas, coral, ébano, y ámbar,
y perfumes placenteros de mil clases.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

lunes, 16 de enero de 2012

La Mano de Dios




Son las 6:47am y estoy sentado en una sala de espera del aeropuerto de Barajas, mi destino es Cabo Verde, deseo conocer Cabo Verde por la música, me encanta la Morna, y de paso deseo visitar a la Diva de los pies descalzos, deseo ir y dejarle unas flores a Cesaria Evora, deseo llegar a Mindelo o San Vicente vía Praia y embriagarme escuchando a Cesaria, por eso estoy con mi mochila que es de modelo militar, mis gafas oscuras, una casaca negra, una camiseta roja unos vaqueros azules, escuchando música en un ipod que me trae más recuerdos que música.

A través de los cristales puedo ver una pista, algunos aviones, algunas aves que alzan vuelo antes que yo, habiendo llegado después, veo la hora y al tiempo se le dio por ser una tortuga, mientras miro el ipod y me pongo a seleccionar la música me entran unas ganas por dejarlo todo y tomar un vuelo a Barcelona, no sé como me iría por allá, no lo sé, total ahí tengo familia, hay hoteles, bueno, ya estoy acá, no puedo dar marcha atrás, total soy de los que la aventura les cambia el rumbo, el camino, no soy de los que cambian un camino ya elegido.

Mientras seleccionaba la música, me veía caminando descalzo frente al mar bebiendo una cerveza, mirando aquel eterno e inmenso horizonte, no sé, repito no sé, o sea ignoro, el por qué de mi nostalgia, que a mi vida le deben faltar alegrías, imagino que puede ser así, o será que ya he sido feliz antes, digo, meses u años antes y ahora me cuesta volver a disfrutar ciertos detalles de la vida que le inyectan al alma esa alegría, esa felicidad o es que en este momento soy feliz y ya no necesito serlo más, bueno, como fuese, ya me veo en una playa caminando descalzo y bebiendo.

A lo lejos escuché voces y supe que alguien está mucho más cansado y aburrido que yo, es un alivio al menos no estoy solo en el aburrimiento, en cierto punto me incomoda compartir la sala de espera, hubiera deseado estar solo, pero tengo de compañero a alguien impaciente y desvergonzado que eleva su voz de protesta y de una u otra forma ha logrado sacarme de mis pensamientos, opté por ver a mi circunstancial compañero de espera y no lo podía creer, con su mediana estatura, su rostro que en parte era enmarcado por esa barba de dos colores, su mirada, ese comportamiento propio de una persona hiperactiva, ese aura que lo rodea que es un magnetismo que se traduce en respeto, no lo puedo creer está conmigo compartiendo esta sala de espera Diego Armando Maradona, si él mismo D10S en persona, mi primera reacción fue quedármele mirando, lo segundo que hice fue seguir mirándolo sorprendido, en ese momento la tuve clara, los dioses están siempre presentes, pero de una u otra forma se nos presentan y uno debe ser quien se les debe acercar, para ellos es suficiente con que uno los vea o los sienta.

Lleno de mucho respeto y con un temor a ser rechazado por Diego, que de pasar sabría como se sintió Adán al ser expulsado del Edén, conocería en carne propia cuando un dios te margina, te desprecia, es decir, sabría lo que significa vivir en el mismo infierno, me le acerqué, Diego volteó a verme, yo algo temeroso le pregunté:

-Disculpe, ¿Ud. Es Maradona?- se lo dije sonriendo, Diego me respondió

-No, soy el Dalai Lama- y luego volteó, ante tal actitud, claramente despreciativa, no me quedó más remedio que marcharme, pero antes de irme le dije:

-Un gusto saludarlo, solo quería decirle que le admiro y lo considero un gran futbolista (consideré poco oportuno decirle que Pele es para mí el rey del futbol no por una cuestión de calidad, sino por una cuestión en cuanto al orden de llegada en el tiempo y porque es brasileño) y en mi ipod tengo una canción cantada por ud. y no es el tema Madre que canta con Pimpinela, que es realmente malo, sino el tema del Potro Rodrigo, “La mano de Dios”-

Diego me quedó mirando y me pregunta:
-¿A dónde vas?-

-A Cabo Verde- le respondí.

-¿De que parte de España eres?- me preguntó.

-De ninguna parte, soy peruano- le respondí.

-Boludo, debiste empezar por eso, decime ¿qué mierda hace un peruano rumbo a Cabo Verde?-

-Pues me gusta las mornas y de paso dejaré unas flores a Cesaria Evora-

-¿Qué viajas kilómetros para dejar unas flores y escuchar unas canciones?, vos estás loco-

Me puse a reír y le dije:
-Es algo que quiero hacer y como tengo la oportunidad de hacerlo, pues acá estoy-

Me miró y me dijo:
-Ustedes los peruanos son buena gente, gente muy trabajadora, gente humilde, están bien, eso es bueno, ya han sufrido mucho, muchos han dejado sus familias, amigos y han tenido que migrar para labrarse un futuro, hay miles de peruanos en Argentina, son muy trabajadores, pero hay otros que son unos hijos de puta, pero dentro de esa humildad, ahora son unos locos de mierda-

-Bueno, en estos tiempos ser peruano es un acto de vanidad- le dije.

-jajaja, boludo, ¿A qué hora parte tu vuelo?-

-Imagino que en breve, me dijeron que espere unos minutos que me llamarían para realizar el trasbordo y de eso hace como más de media hora, ¿Cómo va el equipo en Arabia Saudi?- le pregunté a sabiendas que su equipo no gana desde Noviembre, pero no supe que más preguntarle.

-Tenemos que mejorar, debemos plantear mejor los partidos- Me impresionó su sinceridad, al ver su rostro de preocupación y a la vez con esa mirada reflexiva agregó –debemos trabajar y esforzarnos más-

Conversamos unos minutos más sobre temas diversos, me pidió que le llame Diego y no señor Maradona, le hice escuchar la canción que tengo de él en mi ipod, hablamos de algunas anécdotas de la película de Kusturica, noté lo feliz que se pone cuando habla de su familia, en especial de su nieto, de pronto llegó una mujer y preguntó quienes iban a Cabo Verde, cuando me puse de pie me di cuenta que no era él único rumbo a Cabo Verde, Diego volteó y se percató de lo mismo, entonces me dijo:
-Voy a ir a Cabo Verde, veré porque tanta gente va-

Por estar dialogando con Diego, no me había percatado que muchas personas me miraban, claro seré sincero, por mirar a Diego era inevitable que me miren a mí ya que estaba al lado de él, estando ya de pie y viendo que la gente me miraba, le dije:
-Chau Diego, éxitos para ti-

Nos dimos la mano, nos despedimos y luego con el ego insuflado hasta el exceso, sacando pecho, con una mirada altanera y con un rostro sonriente caminé rumbo a mi avión, a los pocos metros de caminar me doy cuenta de algo, las personas lo fotografiaban y lo grababan con sus celulares, en ese momento quise regresar para tomarme una foto con él, digo, estuvimos hablando y no hay forma de demostrarlo, joder, esa foto pude colgarla hasta en mi facebook, pero no me atreví a molestarlo por una foto, lástima que nadie me creerá cuando diga que hablé con Diego, si no muestro prueba alguna, ya que decir –Conozco a Diego- es como decir –He visto un ovni- me creerían un loco y farsante, en fin, a los pocos metros mi ego se desinfló.

Saben yo sé que iré al infierno, de eso no me cabe duda alguna, pero algo me llevo de esta vida, el gusto de haber dialogado y sobre todo de haber tomado, haber palpado aquella mano que hiciera un gol a los ingleses el 22 de Junio de 1986, si, la mano de Dios.



PD: Si alguien me fotografió con Diego, mándenme la foto... es vital para mis nietos.



El muerto vivo - Enferlino



La vida y sus misterios, eso es algo que hasta ahora me tiene sorprendido y básicamente porque aún la vida a través de algunas personas me sigue sorprendiendo gratamente hasta las lágrimas y de forma desmerecida.

Hace días atrás caí enfermo de algo que hasta ahora no sé, los médicos no me han dado respuesta del mal que me aquejaba, no es mi primera vez, he de confesar que años atrás me diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, me dieron seis meses de vida, y bueno acá sigo, para lamento de muchos.

Bueno, en cuestión, en aquella ocasión me dije a mi mismo que debía ser un buen hombre, mejor persona, confieso que aquel cambio, aquella reingeniería personal, me duró un día, ya envalentado a morir, viví como lo había hecho siempre y fue así como superé el tiempo pronosticado y con creces, imagino que se equivocaron en el diagnóstico, por eso cuando me enfermé hace días atrás, no me asusté, es más, estoy resignado a vivir con una salud inexplicablemente rara, fue por eso que entre por la puerta chica del hospital, que curiosamente es la puerta de emergencia, le dije al doctor de turno donde sentía dolor, tras un chequeo, me mandó a realizarme unas pruebas, luego me internaron.

Mi primera noche fue en resumen, corta, me despertó una enfermera sólo para tomarme el pulso y preguntar mi nombre, yo pienso que sólo quería saber si seguía con vida, vino otra enfermera con algo muy cercano a llamarse desayuno, en el transcurso de la mañana llegó mi doctor después de la persona que hace la limpieza y me hizo nuevamente el chequeo de siempre, pasado el mediodía llegó la hora de almorzar, realmente la comida es horrible, pero como es gratis, sólo se disfruta y no se critica, enseguida vienen las dos horas correspondientes a las visitas, para luego pasar a la tarde con la visita del médico, breve por cierto, y por la noche una dizque cena y la visita de la enfermera para tomarte el pulso y confirmar si aún eres quien por la mañana dijiste ser y sobre todo, saber si aún sigues vivo.

En mi primera mañana, tras la visita del médico, me quedé observando en donde me encontraba, era una habitación mucho más grande que mi pequeño departamento que alquilo a duras penas, consta de 8 camas, dispuestas en dos filas de cuatro camas, ubicadas frente a frente, cada cama cuenta con una mesa de noche, un fluorescente en la cabecera, un pequeño timbre, que me queda claro es para llamar a la enfermera, las paredes son de un color verde esmeralda, verde pastoso, me resulta difícil saber que verde, las paredes eran verdes, los pisos eran de loseta ya muy desgastada de color blanco, 6 de las 8 camas estaban ocupadas, de mi fila, la primera cama está vacía, la siguiente la ocupa un hombre de aproximadamente 60 años, la tercera la ocupo yo, la cuarta otro hombre de aproximadamente mi edad, la fila de en frente hay una cama frente a una ventana grande, la ocupa un muchacho joven que parece estar en estado de coma, lo veo lleno de tubos, la cama frente a mi esta vacía, la siguiente la ocupa un anciano que me recuerda a Albert Einstein, y junto a él un sujeto que está tan gordo como alguna vez lo estuve, lo que se me viene a la mente es que somos los enferlinos.

El médico que me atiende vino temprano con algunas pruebas, me hizo algunas preguntas y ordenó que me hicieran otras pruebas, mi vecino de al lado, me quedó mirando, no sé porque, pero con tanta fijación hacia mí ya me comienzan a caer mal, al día siguiente el médico llegó con otro, veían los resultados de mis análisis y sugirieron otra tanda de pruebas, para mi tercer día tenia frente a mí, no solo dos, sino cuatro médicos, a estas alturas hubiera deseado ser como mi vecino de fila que justamente para mi segundo día, le dieron de alta, pero viendo mi situación es mucho mejor que el muchacho en coma o como yo le llamo el muchacho que sigue dormido, en cuanto a Albert Einstein a intentado saludarme cuando voy al baño, pero yo paso mirando a nadie, entre ellos hablan, se cuentan historias, a la hora de las visitas se presentan a sus familiares, a sus amigos y son pura risas, nunca imaginé que uno pueda socializar en un hospital, hasta los familiares del muchacho que sigue dormido han logrado entablar amistad, es un buen grupo los amigos y familiares de los enferlinos, con respecto a mi vecino debe ser una persona muy querida, a él lo visitan muchas personas, es un hombre muy alegre, lo veo siempre haciendo bromas, el que más celebra es Albert Einstein, mi vecino siempre que hace una broma voltea para que yo le celebre las bromas, pero yo hago como que no le escucho, pero el sujeto sigue bromeando y volteando a verme, al señor que está tan gordo como yo lo estuve, lo van a operar, lo he visto muy preocupado, me dan ganas de decirle que no se preocupe que todo saldrá bien, pero no me atrevo, de entre todos los enferlinos, yo soy el más callado.

Para mi cuarto día ha venido a verme un médico que no he visto antes, me ha informado que tras deliberaciones y análisis estoy sano y que en el transcurso del día me darán de alta, ya es casi mediodía, así que deduzco que en cualquier momento me dan de alta, lo que es para mí una alegría, el almuerzo se ha vuelto a repetir pollo al horno con puré de papas, imagino que el cocinero debe estar enfermo, digo, para no desentonar con el lugar.

Ha llegado la hora de las visitas por lo tanto he optado por cubrirme con las sabanas y dar la espalda y tratar de soñar o imaginar que estoy en el mar, o donde sea, de pronto siento que me palpan el hombro, volteo y era mi vecino, él cual me dijo:
-Muchacho me ha informado el médico que esta tarde nos dan de alta-
-Si- le respondí y agregué –¿A usted también le dan de alta hoy?-
-si- me respondió –estoy a la espera de la orden de salida-
-Me dijeron que la darían en la mañana, pero ya es más del mediodía- le dije.
-Suelen tardar- me dijo.

En ese momento se acercó Albert Einstein, me saludo y preguntó que tenía, le respondí que lo ignoraba, les comenté a ambos, de las diferentes pruebas que he sido sujeto y finalmente los médicos terminan diciéndome que estoy bien, con mucha dificultad vi acercarse al hombre que estaba tan gordo como yo lo estuve, se sentó en la cama y lo primero que dijo fue:
–Ahora me enfermaré en invierno y no en verano, que calor para más jodido-

Lo dijo de tal forma que no pudimos evitar reírnos con él, luego empezamos a hablar de la atención del hospital, de los médicos, las enfermeras y la comida, por supuesto en este punto coincidimos que es pésima, hablaron de sus vidas, ahí me enteré que mi vecino es un vendedor de dólares en el centro de la ciudad y que está internado a raíz de una apendicitis, Albert Einstein tiene una pequeña bodega en su casa y está internado producto de una caída que tuvo, el hombre que esta tan gordo como yo lo estuve, es un mecánico que está internado por una operación a la vesícula que le practicarán y en cuanto al muchacho que sigue dormido es ayudante de un camionero, estudia para soldador y está internado debido a que el camión se volteó.

No sé en qué momento pasó y cómo pasó, pero me vi rodeado de los enferlinos, sus amigos y familiares, hasta la madre y el hermano del muchacho que está dormido, todos ahí rodeando mi cama y contando historias, casos, anécdotas, en medio de risas, me di cuenta de eso cuando todos se reían de mi barba y sostenían que cuando llegue a casa me cantarían “No estaba muerto, estaba de parranda o el muerto vivo”, no pude evitar llevarme las manos a la cara y sentí claramente que la tenía muy larga, y me puse reír con ellos, fue un momento muy ameno, realmente muy alegre, imposible borrarlo de mi mente y ahora que lo recuerdo me pongo a reír.

De pronto entró una enfermera, se nos acercó a mi vecino y a mí y nos dio una boleta que significaba que ya nos daban de alta, como ocurre en mi vida, mis momentos de alegría tienen un abrupto final, al tener la boleta en mis manos quise dar un salto, cambiarme y marcharme, pero pude ver a las personas entorno a mi cama y sentí una honda tristeza, realmente en ese momento no quería irme, busque que ese momento se prolongue por unos minutos, solo unos minutos más, pero la enfermera fue muy clara, la hora de las visitas había acabado, así vi como las personas se iban alejando y volviendo a sus lugares, la madre y el hermano del muchacho que sigue dormido, Albert Einstein mi vecino, rodeado por sus familiares y amigos, el hombre que esta gordo como alguna vez lo estuve, se me acercó y me dijo:
-Al fin con la familia hombre solitario-

En ese momento lo entendí claramente, mientras lo miraba a los ojos y luego miraba a los demás, lo supe, en estos tres anteriores días, solo yo no había recibido visita alguna, pero cuando se enteraron que yo iba a salir, los enferlinos decidieron visitarme antes que me vaya, le esbocé una sonrisa, él se marchó y me quedé mirando mi boleta, era hora de marcharme.

Mientras me cambiaba en el baño pensaba en lo que había vivido estas últimas horas, que sin lugar a dudas fueron de una alegría inesperada, regresé a la habitación, me acerqué a la madre y al hermano del muchacho que sigue dormido y les dije que él se recuperaría, la madre me agradeció con un abrazo, a Albert Einstein le dije que me recordaba a Albert Einstein, me dijo que no lo conocía, nunca había escuchado hablar de él, pero si se parecían, entonces debió ser un mujeriego, en ese momento solté una gran carcajada, como hacía tiempo no la daba, porque sin querer estuvo acertado, en cuanto al hombre que esta tan gordo como yo lo estuve, le dije que saldría airoso de la operación, me respondió que si, me estrecho la mano y me dijo que me cuidara y sobre todo me pidió que no me enferme en verano, me acerqué a mi vecino que estaba rodeado de sus amigos y familiares y le dije –Gracias- él me entendió, eso creo, porque luego me dijo que no sabe cuidarse, que cada vez que sale del hospital, sale con algo menos, pero por suerte, su esposa tiene su corazón y que ella si sabe cuidarlo, así que del corazón jamás lo operarán, lo demás es responsabilidad de él, me gustó lo que dijo y como lo dijo, me despedí de él y me marche.

Salí por la puerta grande del hospital, es decir, por ese portón de fierro que da a la calle, imagino que es buena señal, metí la mano al bolsillo y saque unas monedas, frente a mi estaba un teléfono público, quise llamar pero más luego no supe a quien llamar, así que compré unos cigarros en una señora que los vendía y encamine rumbo a mi casa.

En este momento recuerdo mi estadía en el hospital, pero lo que más recuerdo son esas dos últimas horas, curioso no, estuve cuatro días y solo recuerdo dos horas, las finales, las anteriores ni las recuerdo muy bien y ni me esfuerzo por recordarlas, recuerdo a mi vecino y su frase –Mi esposa cuida mi corazón y del corazón jamás me operarán- y realmente me pone contento, frente a mí está mi perrita, me mira de mala cara, imagino que para ella no estaba muerto, andaba de parranda, con cada mordisco que da a mi mano me pongo a reír porque me siento como el muerto vivo.

ENFERLINOS= Mezcla de las palabras Enfermos e Inquilinos.