martes, 5 de febrero de 2013

Cuando cierro los ojos

 
 

Y mi lucha es infinita y diaria, sigo firme sin norte, pero sigo, porque le pusimos oscuridad a la ausencia de luz y aún no sé cómo llamar a tu ausencia, mis parpados inventan la oscuridad y al evocarte me pierdo en aquel laberinto que es tu piel de la cual me resisto huir, en la cual me he asfixiado con tal fuerza que he terminado aferrado a ti cual naufrago que besa y llora a la madera que lo tiene vivo, entonces yo sentado en la cama te veo de pie bailando sobre la misma, contorneándote y tu cuerpo es arquitectura del sincretismo ambiental animal que me invita a inventarlo todo, te veo y me aferro a tu lengua, a tu boca, a tu piel, a tu cuerpo con cada nota de un blues que nos seduce quién sabe más a mí que a ti pero que marca el compas para que yo pueda dar todo y a la vez exigir todo, entonces me invito o me invitas a vivir y morir, yo para poder verte he cerrado los ojos y te observo, no eres como tú dices ser o como yo espero que seas, eres más que nuestros propios sueños, transgredes la realidad hasta convertirla en fantasía, y entonces yo abro los ojos porque es mi única forma de hacerte real, es mi  manera de convertir a una diosa en mujer, para tenerte cerca, creíble, humana, y es entonces que ya no estás, te has alejado, no puedo encontrarte, y salgo en tu búsqueda sea en el infierno o en el cielo, traspasando estaciones, distancias, porque el traerte y ponerte frente a mí es como poner al fruto prohibido delante de mí, es decir, con amor, valentía y curiosidad, entonces sigo buscando desesperadamente los caminos para estar frente a ti y los encuentro y eso ocurre cuando cierro mis ojos.

 


sábado, 2 de febrero de 2013

Espero

 
  
Te espero cuando la noche se haga día,
suspiros de esperanzas ya perdidas.
No creo que vengas, lo sé,
sé que no vendrás.
Sé que la distancia te hiere,
sé que las noches son más frías,
Sé que ya no estás.
Creo saber todo de ti.
Sé que el día de pronto se te hace noche:
sé que sueñas con mi amor, pero no lo dices,
sé que soy un idiota al esperarte,
Pues sé que no vendrás.
Te espero cuando miremos al cielo de noche:
tu allá, yo aquí, añorando aquellos días
en los que un beso marcó la despedida,
Quizás por el resto de nuestras vidas.
Es triste hablar así.
Cuando el día se me hace de noche,
Y la Luna oculta ese sol tan radiante.
Me siento sólo, lo sé,
nunca supe de nada tanto en mi vida,
solo sé que me encuentro muy sólo,
y que no estoy allí.
Mis disculpas por sentir así,
nunca mi intención ha sido ofenderte.
Nunca soñé con quererte,
ni con sentirme así.
Mi aire se acaba como agua en el desierto.
Mi vida se acorta pues no te llevo dentro.
Mi esperanza de vivir eres tu,
y no estoy allí.
¿Por qué no estoy allí?, te preguntarás,
¿Por qué no he tomado ese bus que me llevaría a ti?
Porque el mundo que llevo aquí no me permite estar allí.
Porque todas las noches me torturo pensando en ti.
¿Por qué no solo me olvido de ti?
¿Por qué no vivo solo así?
¿Por qué no solo....

Mario Benedetti