miércoles, 13 de agosto de 2014

Tenía razón...


 

Eran las 10 de la mañana, sentado en mi módulo hacia un expediente, de pronto se acercó a mí, me dijo que lo acompañará, entramos a un restaurante, se sentó y pidió algo para comer, le sirvieron luego me miro y me dijo:
-¿Desayunaste?-

Le dije que no.
-Hacías tu trabajo, lo sé- pidió otro desayuno y agregó –sabes, quiero que sepas que lo que haces tú ahora con el tiempo vendrá otro y lo hará, bien o mal pero lo hará, así que permítete vivir, el trabajo nunca se acabará pero tú si, ser responsable en esta vida es saber vivir, no vivas para trabajar, trabaja para vivir-

Le quedé mirando, le escuché y me pareció irresponsable, un relajado carente de ambición, que si podía dejar de trabajar lo haría, poco professional, en resumen un procrastinador, pero con el correr de los años, luego de malas noches, incontables enfermedades y accidentes que he sufrido a causa del trabajo, algunas mañanas me siento a desayunar, cierro los ojos y en silencio traigo su voz al presente para decirle que tiene razón.