miércoles, 8 de febrero de 2012

Sombras



Estando acostado y mirando a todas aquellas personas que le rodeaban -que no eran muchas- buscaba un rostro, al no encontrarlo sintió una profunda tristeza, aquellas personas le hablaban y él les respondía con una sonrisa. Su esposa –se casó en el último tramo de su vida- es su compañera, socia y amiga, la cual se le acercó, le preguntó como se sentía, él la miró y sus ojos se humedecieron, ella lo abrazó, le besó, le dijo que se recuperaría, le pidió que no tuviese miedo, no estaba solo.

Ella se equivocaba, él no sentía miedo estaba consciente que moriría, sabía que estaba agonizando, le quedaban días, y se encaminaba a morir de forma resignada, lo que ella ignoraba era que en los últimos años había luchado y se había mantenido vivo sólo porque tuvo la vana idea de que aquel rostro que en ese momento buscaba lo volvería a ver, podría acariciarlo, sonreírle, observarlo, pero no fue así, no lo volvió a ver y cuando estuvo convencido que no lo volvería a ver, dejó de luchar.

Miró a todos, pero esta vez no buscó aquel rostro, busco a su esposa, la llamó, le tomó de la mano, le agradeció todo lo que hizo por él, le pidió disculpas, le dijo que estaba cansado (realmente ya estaba cansado de esperar, eso no le dijo a ella) solo le dijo que dormiría, ella lo vio tranquilo como pocas veces y lo dejó a solas.

Hay diferentes formas de morir y supo que el olvido es una forma, después de muchos años de una impaciente-espera-deseada, se dio el gusto de morir dos veces y por eso camino a las sombras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario