Se puso la mochila a la espalda mientras contemplaba por última vez aquella habitación, ya la mochila tenía todos los objetos que él consideraba que eran de valor. Se sentó en la cama, acarició suavemente el cubre cama, cerró los ojos e imaginó momentos, se vio a ambos sentados en la cama cada uno leyendo un libro, ambos durmiendo, ambos viendo la televisión, la vio a ella desvistiéndose, saliendo de la ducha, ambos haciendo el amor, se puso de pie, se acercó a la mesa de noche y acomodó el portarretrato, luego dio una mirada a toda la habitación, se dirigió al baño, vio por última vez la pequeña maceta en la ventana y cerró la puerta, tal como la había encontrado, salió de la habitación, caminó por un pasadizo que lo llevó a la sala vio un par de macetas con plantas, los muebles, el piso de parquet, volvió a verse con ella sentados ambos en el piso descalzos escuchando música, mientras bebían, charlaban, reían y hacían el amor.
Fue a la cocina, observó otra maceta, en ese momento se percató que ella gustaba de las plantas y había comprobado lo ordenada que es, salió de la cocina pensando en que ella era un hermoso mundo por conocer, luego se sentó en el sofá mientras revisaba el álbum de fotos, algunos libros, vio sus discos supo de su romanticismo, su nostalgia, luego se quedó mirando a la ventana pensando en las muchas cosas que ignoraba de ella, de eso estaba seguro, que en ese poco tiempo también había llegado a conocerla un poco, de eso también estaba seguro, se dirigió a la puerta miró por última vez aquel departamento, sabía que ya no la volvería a ver, ya no tendría sentido quedarse en el café de enfrente esperándola salir o llegar a la misma hora, no habría forma que el regresase al departamento, cerró suavemente la puerta, caminó hacia el elevador, ya dentro del elevador con la mirada fija en el piso pensó en su vida, en la de ella, en la injusticia de la vida a través del destino o lo que fuere que condicione que dos personas vivan separadas y no se lleguen a conocer y amar, sintió una mezcla de tristeza y de optimismo cuando los rayos del sol tocaron su rostro, al menos ya la conocía un poco, llevaría este conocimiento a la eternidad, a otra vida, porque ahora en esta vida ella es una ejecutiva y él un ladrón, pero confiaba que estarían juntos, en otra vida.
JAAJJA,,,Muy bueno!!! no esperaba este final...
ResponderEliminarGracias, me alegra que te haya gustado.
EliminarMe ha encantado...y ...sabes? Yo creo que tal y cómo la define...Es un ladrón tan especial...cómo puede serlo ella ejecutiva...
ResponderEliminarIndudablemente cada persona es única lo que la hace especial... en este caso esa persona tiene un sentimiento consciente lo que convierte a su amor en racional y por lo tanto limitante.
EliminarMe lo releí y no sentí que el ladrón sintiera amor por la ejecutiva..,, esa es una palabra mayor no crees?? de ahí que sacaras como conclusión que era un sentimiento racional y por tanto limitante...indudablemente sí deseos...pero no me hagas caso, yo soy malísima interpretando y tú eres quien lo ha escrito...Felicidades, sigue deleitandonos con tus escritos.
ResponderEliminarMuy cierto, compartimos el pensar que el amor es una palabra mayor dado que es un conjunto de sentimientos, en este caso el ladrón a pesar de que comienza a enamorarse se da cuenta que la ejecutiva no podría encontrar en él atributos como para enamorarse, ese hecho de aceptar la realidad tal y como es, sin ponerse vendas es el limitante en su sentir y es consciente de ello.
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