La noche era fría, algo inusual debido a que los días pasados hizo mucho calor. La ciudad estaba parcialmente dormida o esa era la impresión que él tenía, debido a que por donde transitaba o por donde él había estado, la ciudad no estaba dormida es más estaba celebrando en medio de música y alcohol, pero ahora que él se alejaba lentamente, sin haberse despedido tenía la sensación que la ciudad dormía por partes, y que curiosamente al amanecer la parte despierta dormirá y la parte dormida entrará a la vigilia -lo que uno descubre cuando no sabe en que pensar- se dijo así mismo
Ella observó a un sujeto que venía caminando lentamente con la cabeza gacha fumando un cigarro, con la mirada perdida en la acera, como si barriera con la mirada, cuando lo tuvo cerca le dijo -Hola-
Él la quedó mirando, algo sorprendido llevó la mirada hacia arriba y sin ver algo en concreto, luego la miró y le respondió –Hola-
Ella no pudo evitar sonreír, le pareció algo tan gracioso como la había saludado, lo miró y le preguntó
-¿qué haces?-
-Camino a mi cuarto – le dijo esbozando una mueca que se transformó en una leve sonrisa.
-Oye dime, ¿estás solo?- preguntó ella.
-Asumamos que… acompañado de una borrachera-
Ella al escucharlo se puso a reír y él agregó –pensé que dirías que es buena compañía-
Ella seguía riendo, luego lo miró a los ojos y le dijo –ven conmigo-
Él la quedó mirando y le dijo –no puedo-
-¿por qué?- preguntó ella y agregó -¿acaso te espera tu novia o eres maricón?-
-No es eso, sólo que estoy borracho y quiero ir a dormir- le respondió
-Ven conmigo, te voy a hacer feliz- le dijo mientras le sonreía
-Lo siento no puedo, además ya soy feliz- le respondió
-Ya pues papito, ven conmigo, te haré muy feliz- le insistió
-No gracias, estoy ebrio, sólo deseo dormir, buen día niña, chau- al decir esto comenzó a caminar alejándose de ella.
Le quedó mirando aquel sujeto que se alejaba la había hecho sonreír y de una forma natural y espontánea además la había rechazado no con un insulto sino con respeto, hasta su despedida había sido respetuosa, le pareció extraño todo lo que había vivido, trataba de tomar control del momento, ¿quién podría respetarla?, se preguntaba a sí misma y no podía quitar la vista de aquel sujeto que se empequeñecía conforme se alejaba de ella, lo miró y sintió algo, pero no supo realmente que es lo que sentía, se esforzó por pensar pero mientras lo intentaba una voz la regresó a donde estaba:
-¿cómo es?- le dijo una voz que provenía de un sujeto delgado, de tez cobriza o eso parecía a esa hora. Ella ni lo miró solo dijo:
-S/20,00 la hora- él sujeto la quedó mirando de pies a cabeza como quien evalúa una mercancía
-¿el servicio completo?- volvió a preguntar el hombre.
-S/30,00- respondió ella
-Bien vamos- le abrió la puerta de un carro, ella no supo en que momento ese sujeto había llegado en carro, pero le daba lo mismo el que venga en carro o caminando pero que venga con dinero era lo que realmente le importaba.
Cuando llegaron a la esquina y el carro dobló a su derecha ella lo volvió a ver a él, caminando con esa misma mirada que barría la acera, sintió un extraño deseo de bajarse… pero bah que tontería
-¿qué, ese tipo es tu marido?- escuchó que le preguntaba el sujeto al volante, porque de seguro había notado su nerviosismo.
-Nooo, no sé quién será, dime ¿cómo te llamas papito?- preguntó, escuchó un nombre pero no escuchaba realmente sólo miró la calle vacía y pensó
–es simplemente nadie-
Por fin!!...
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