domingo, 10 de junio de 2012

Los años no pasan en vano





Porque decidimos dejar lo mejor que vivimos y viviremos en el ayer

Ju


Hace pocos días atrás tuve la suerte de re encontrarme con viejos amigos del barrio, la verdad que fue muy grato volver a verlos, como se podrán imaginar hablamos del pasado, con las anécdotas saltamos de un momento a otro, de un tiempo a otro, todo en medio de risas, en todo momento tratamos de justificarnos pero la verdad es que terminabamos riéndonos de nosotros mismos, de nuestra inocencia, la comparamos al presente y vemos en nuestros hijos ese algo que alguna vez nosotros hicimos y pensamos pero que ahora nosotros tras la experiencia acumulada por los años vividos nos percatamos y entendemos, supongo que así nos veían nuestros padres, pero eramos adolescentes y nos faltaba lo que hoy tenemos, en parte comprendo ahora que ahí radicaba gran parte de nuestra rebeldía. Puedo afirmar que con cada anécdota que evocábamos descubrimos como íbamos madurando.

En medio de risas y tomaduras de pelo nos dirigimos a un restaurante cercano donde degustamos un rico ceviche y lo curioso fue que todos coincidimos en pedir una gaseosa y no unas cervezas, digo que fue curioso ya que la última vez que nos vimos, aproximadamente hace más de una decada atrás, pues todos bebimos hasta perder el conocimiento y claro al día siguiente todos preferimos descansar y ya no nos pudimos ver para despedirnos, simple y llanamente conforme nos embriagábamos nos ibamos despidiendo.

La cuestión es que cuando comíamos hablamos de las personas que conocimos y de las que desconocimos, aquellos amigos en común que siguieron su propio camino y que solo uno que otro volvió a ver, evocamos los viejos amores, amores estos que nosotros conocimos y hasta ahora guardamos uno que otro secreto que vamos sacando a la luz conforme se dan los re encuentros, hablamos de los lugares, personas y potajes que conocimos, relacionándolos con circunstancias del pasado, creo que lo relacionamos por pura melancolía por no querer dejar en el olvido lo vivido, claro también hablamos de la realidad del país. Cuando salimos del restaurante, camino a la cochera nos pusimos de acuerdo para jugar futbol al día siguiente pero antes vernos en la noche e ir por ahí a algún centro nocturno, ya no somos los adolescentes que llegaban a un nigth club hablando como argentinos o españoles con la sola idea de impresionar a las bailarinas y que al sacarlas no nos cobren (muchas veces por no decir todas nos funcionó) al menos ahora ya somos adultos y podemos darnos el lujo de ciertos gastos. De pronto mientras caminabamos en medio de risas escuchamos una voz que nos sacó de nuestro diálogo y nos hizo voltear a todos al mismo tiempo

-Señor, señor-

Entonces vimos a una señorita que se acercaba a otro sujeto con unos papeles y conversaban, de pronto mis amigos y yo nos quedamos mirando, en ese momento aquella imagen del amigo de hace más de una decada atrás dio paso al amigo de ahora, nos fijamos por primera vez en nuestras arrugas, en nuestras canas, en nuestro vientre mirando a la nada y en silencio pudimos escucharnos mutuamente diciéndonos:

-Los años no pasan en vano-



1 comentario:

  1. AY JULITO, TE LEO UN TÍN NOSTALGICO!!!... Y DEJA QUE LLEGUES A MIS ANOS...

    ResponderEliminar