Es una mañana muy hermosa como nunca en mi vida la he tenido, realmente me he quedado enamorado de esta mañana, el cielo está nublado
y está lloviendo, entonces he optado por disfrutarla en toda su dimensión, me
he subido a la moto y me dirigí a la playa, estacioné la moto, prendí un
cigarro y esperé tu arribo y no fallaste, realmente no sueles fallarme cuando
deseo compartir contigo algo bonito, algo que me guste, que cale en mí, ni bien
llegaste corrí a ti te abracé, te pregunté cómo estabas, tu sonrisa, tus
ademanes los disfrute mucho, te tomé de la mano y caminamos a orillas del mar,
la lluvia seguía cayendo, te hice bromas con respecto a meterte al mar y con tu
hermosa sonrisa y algo asustada, deduzco que se debió a que me conoces y sabes
que mi locura a veces es sinónimo de torpeza, me pediste que no lo haga, intenté
que corriéramos a un costado de la espuma del mar, cosa que no logré porque
realmente detestas hacer ejercicios, aunque muchas veces has dicho que harás
ejercicios, te mostré donde yo suelo jugar futbol con mis compañeros de la
oficina, es increíble he salido por espacio de una semana completa y te comenté
que la persona que ha dicho que hacer deporte es saludable está completamente
loco, porque después de una semana de jugar fútbol en la arena me duele el
cuerpo y ya no doy más, te has reído con mi comentario, eso me gustó mucho, me
gustó porque aún soy capaz de hacerte reír, de regalarte una sonrisa con mis
cosas, te comenté que te extraño y que te amo y volviste a esbozar esa sonrisa
tan tuya y cerraste los ojos, luego te invité un cigarro que aceptaste gustosa,
bese tu mano, tus dedos, te abracé con fuerza como si buscará desesperadamente
anclar en ti para no zozobrar, luego te llevé a unos peñascos en donde voy a
pescar y lo único que he logrado pescar hasta hoy ha sido una estrella de mar,
en medio de nuestras risas me dijiste que era un mensaje del universo que la
vida me depara cosas buena como el éxito, yo lo he tomado por cierto tu
comentario, creo que será así, de pronto paró de llover, te miré y te subiste a
tu bote, antes de partir me deseaste mucha felicidad, éxitos y me pediste que
me cuidara, luego tras las olas desapareciste, regresé a la moto empapado de
lluvia y tristeza, me subí a ella y enrumbé a la oficina subí por la carretera
a la cima del morro, me detuve un instante a ver la playa y tu imagen, tu
rostro estaba ahí mirándome superpuesta en todo su esplendor, en donde el mar y
el cielo le daban el marco idóneo a tu belleza, entonces te di un beso y
regrese a la oficina muy feliz y nervioso, como aquel adolescente que ha besado
por primera vez a la chica de la cual está enamorado.
Ahora acá en la oficina me veo forzado a dejar de describir
lo que viví esta mañana dado que tengo frente a mí a doce personas con las
caras largas de molestas y que no se explican porque estoy tan feliz teniendo
una sonrisa de oreja a oreja y a la vez escribiendo en la lap más no
atendiéndolos, debo mencionar que esas personas son mis clientes y no tienen la
menor idea que yo estoy en éste momento recordando aquel rostro que está
escuchando una canción, recordando aquel rostro tan spiritual.

No sé sí algún día me creíste que nuestro amor será eterno.
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