Sin tener experiencia alguna se presentó a una convocatoria
para tener un trabajo con el afán de poder salir adelante. Era una convocatoria
de aquellas en la cual gana él que tiene las mejores influencias, a pesar de eso, igual se presentó
confiado en su suerte y llevado por una enorme ilusión. Perdió, entonces
decidió volver a las montañas, retomó las armas y juró venganza.
Después de seis años la revolución triunfó, a él le tomó
solo un par de horas cristalizar su venganza.
A los minutos se enteraría que aquella persona que ganase
dicha convocatoria tenía estudios en el extranjero y cinco años de experiencia en
un puesto similar al que ganó, fue él más apto para dicho puesto.
Por las calles la gente celebra el triunfo de la revolución,
él en una habitación semioscura sentado en el borde de una cama, frente a un
espejo, empuñando su fusil, se arreglaba el cabello y empieza a secarse las
lágrimas mientras trata de observar por última vez a su cadáver.
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Ese final aterrador me dejo impactado.
ResponderEliminarSabeis que pasa que no hay nuevos cuentos, es que no me entero de nada.
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