Y ese momento mágico cuando entras a una
tienda y frente a ti ves a una adolescente, diría una púber, la ves que está
prendiendo un cigarro, notas la torpeza que tiene en prender el cigarro, la
forma como tiene el cigarro entre sus dedos, la ves y te causa gracia, sales de
la tienda y ahí está la niña fumando, rodeada de otras adolescentes tratando de aparentar ser mayor y ser
alguien de mundo, no puedes evitar sonreír por dentro, te preguntas a ti mismo,
si tú a esa misma edad también irradiabas esa imagen tan graciosa y ridícula,
entonces sacas un cigarro, lo prendes, das una bocanada y caminas con una
sonrisa de oreja a oreja porque al menos para fumar, valió la pena envejecer.
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