lunes, 25 de octubre de 2010

Detalles olvidados



Estaba sentado sobre una roca que era bañada por el mar, mirando al horizonte pensaba.
Decidió prender un cigarro y la cerilla se le apagó,
dentro de sí apareció la imagen de una mujer,
Encendió otra cerilla y pudo prender el cigarro, quizo moverse pero no pudo
El tiempo lo aplastaba, el paisaje lo envolvia y a la vez lo devoraba, sus pensamientos se perdian, busco pensar.
Ante sus ojos apareció aquel bosque de eucaliptos, aquella cerca cual lindero limitaba, él parado con un cigarro en la mano, y la otra mano en el bolsillo y esperando,
de pronto del vientre mismo del bosque una figura hacia su aparición,
el mostraba la primera mueca, muy cercana a una sonrisa.
Conforme la figura tomaba mayor presencia, él sonreia.
Siempre se decia a sí mismo cada vez que ya podia distinguir el rostro de aquella figura -Que buen cuerpo que tiene-
Solia avanzar hacia la cerca, abrirla acercarse.
Un saludo, un beso, un que tal y una caminata.
Caminaban sendero abajo, por un camino pegado a la cerca que bajaba por un campo sembrado de manzanas.
Cuando veian el campo no podian evitar hablar sobre la tentación, sobre Eva, sobre las mujeres, sobre los vecinos, los amigos, los comunes y no comunes y seguian temas de cultura general, anecdotas y el día ya habia acabado, la noche marcaba ese chau de "te veo mañana, no pansando es que debo ayudar a mi papá, a mi hermana, etc"
y de nuevo él parado frente a la cerca esperando aquella figura.
Solian bajar por un camino como ya dije, pero este camino los llevaba a un rio
que en tiempos de lluvia tenia sus aguas oscuras y cuando no llovia sus aguas eran cristalinas, en más de una ocasión estando con ella pudo percibir en aquel rio su cuerpo y el de ella, pudo percibir los latidos de ambos corazones, el movimiento de cada organo cuando se amaban, la sangre corriendo por las venas de ella, de él,
pudo sentir y ver en su mirada, en los ojos de ella el amor que él sentia por ella,
se sentía plenamente correspondido, era feliz.
En ese momento se sabia feliz y le dolia la noche, ese chau.
Pero sabia que necesitaba de esas ausencias, necesitaba de esa soledad para idear que decirle cuando la vuelva a ver, necesitaba ese tiempo-ausente-de-ella para amarla como mejor ama el hombre que es en la distancia y en soledad.
Una tarde estando ambos en en el rio él salto sobre las rocas que se imponian al rio y ella lo siguió, llegando a una roca grande casi al medio del rio ella pudo ver algo escrito en ella y ni bien termino de leer sus ojos se llenaron de lagrimas
y dijo -Si acepto- entonces el saco una alianza y le dijo
-No sabia como pedirte matrimonio, así que decidí que el rio me ayudará-
ella al mirarlo le dijo -Hermoso detalle el tallar sobre la piedra "Quieres casarte conmigo"-
-Este pedido estará eternizado por siempre- agregó él
Y se casaron, con el pasar de los meses él logro un trabajo en una ciudad cerca al mar, el cambio fue duro, pero estaban juntos, dejaron atrás al rio, la cerca, el bosque, su pueblo, su enamoramiento, pero estaban casados, eran felices.
Ella comenzó a trabajar, él se esforzaba y por ende el trabajo lo absorvia
para él eso era magnifico, porque volvia a tener ese tiempo-ausente-de-ella que lo llevaba a amarla, a recordarla, a necesitarla, a idear formas de sorprenderla,
pero ella se entristecia cada día más por sus ausencias.
Comenzó a dudar de los sentimientos de él,
en muchas ocasiones lo habia necesitado,
y él no estaba,
muchas veces habia querido que él este ahí en ese momento para decirle que se sentia sola,
pero él no estaba,
ella queria abrazarlo, olerlo, o al menos solo mirarlo
pero él no estaba,
ella le pedia a Dios que lo trajera de nuevo a su lado,
pero él no estaba.
Cuando él llegaba la saludaba le decia cosas, le daba obsequios o la llevaba a lugares, pero cada vez ella sentia que él habia cambiado o ella habia cambiado o ambos cambiaron y en ese cambio en vez de caminar juntos se separaron.
De pronto ella descubrió que ya no lo necesitaba a su lado, ella se sentía demás
o él estaba demás en su vida, lo supo cuando ella aceptó salir con otro hombre
regreso a su casa y sintió vergüenza de si misma, por esa emoción de satisfacción, de alegria, pero no podia esconder o tapar lo que sentia y lo que ya no sentia
una noche cualquiera se lo hizo saber.
El no lo entendió, no lo pudo asimilar, todas estas ausencias, la lejania por el trabajo, todas ellas tenian un solo sello en comun,
pensaba en ella y la amaba, aún la amaba y se lo dijo,
pero ella ya habia tomado una decisión.
Él le pidió una oportunidad, ella sabia que él aún la amaba
le dijo que si, pero a los 3 días ella se marchó
no dijo a donde, él lo sabia, pero sabia que no podia buscarla
estaba demás.
Regresaba todas las noches esperanzado encontrarla y terminaba con unas lagrimas porque ella no estaba.
En más de una ocasión se puso a hablar como si ella estuviera presente,
se ponia a contar anecdotas de la oficina mientras se lavaba los dientes o se preparaba algo,
pero luego, solo silencio
Una tarde quiso escapar de todo y se fue a la playa
sentado en una roca que era bañada por las olas mientras miraba el horizonte
vio el bosque, la cerca, el camino y fue feliz
regreso a su departamento y estuvo tranquilo,
penso que iba a hacer para la siguiente vez que la vea
y fue así que tomo como costumbre el pensar por 6 días con que sorprenderla,
porque el septimo un Domingo al medio día él va a la playa,
se sienta en aquella roca y puede ver la cerca, el bosque y aquella figura acercarse lentamente mientras piensa en silencio
-Que buen cuerpo que tiene-
FIN

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