viernes, 8 de octubre de 2010

Me gusta el café




Porque tiene el sabor amargodulce de la vida y cada sorbo representa el que este vivo y sus consecuencias si me apresuro en vivir o no, porque su sabor es capaz de detener mi tiempo, logra dilatar los segundos y puedo sentir el tiempo acariciar mi rostro y degustar de cada segundo de mi vida, porque el té me estriñe, porque puedo exculpar al cigarro de mis dientes amarillos, mi otro gran vicio, porque me acompañó en los albores de mi incipiente responsabilidad (que hoy es parte de mi vida profesional) en aquellas noches que me la pasaba estudiando, allá en mis años de universitario, porque nos conocimos en la universidad y hasta ahora seguimos juntos con ese final cual romance a lo Corin Tellado, porque puedo combinarlo con whiskie o whisky o vodka o ron y no pierde su sabor amargodulce, porque puedo sentir y estar con la mujer que amo, porque soy un ferviente creyente que se hizo para ser disfrutado por las madrugadas y así poder difrutar del jazz, el blues y de mis pensamientos, también hechos para esas horas, porque lo puedo disfrutar a cualquier hora y todos los días del año, porque ayuda a bajar de peso, porque puedo verme reflejado en el, puedo ver mis ojos, mi nariz, mis labios y puedo verme desaparecer sorbo tras sorbo hasta solo ver el fondo de la taza, porque me gusta verle humeante, porque lo puedo disfrutar si lo bebo solo o con compañía, porque le gusta a la mujer que amo, porque ella sabe con cuanto de azúcar me gusta y yo se con cuanto de azúcar a ella le gusta, es un secreto que solo el café conoce, porque puedo disfrutarlo mientras leo, porque es buen acompañante, porque me calienta en invierno, me refresca en verano, me acompaña en otoño y me alegra en primavera, porque me gusta el sabor del queso sumergido en café, porque puedo sumergir mi pan en el y se deshace, porque es oscuro, porque alguna vez me sentí atraido por las mujeres piel canela, porque me hace suspirar, porque si alguién me cae mal puedo fingir que me atore y escupir sorbos de café en su ropa, porque puedo hallar café de todas las personalidades y nacionalidades, porque me mantiene despierto cuando debiera de estar soñando, porque me hace soñar cuando debo estar despierto, porque oscuro y misterioso como la noche, porque lo reitero, puedo disfrutar de la lentitud de los segundos mientras disfruto de su aroma y sabor amargo y dulce mientras su cuerpo humeante acaricia mi rostro...y porque en este mundo que va aprisa, es frenético y encima es caótico tengo la libertad de ponerle a mis días esa pausa amarga y dulce

3 comentarios:

  1. Ya sé que este cuento es un tributo a su gusto por el café, pero ha logrado que pueda verlo, conocerlo e imaginarlo oliendo y disfrutando cada sorbo; y si me apuro ver como el queso se desrite en su taza al compás de un buen jazz. Muy bien escrito, y descrito y hace que vuele mi imaginación. Le deseo que siga disfrutándolo con salud.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin lugar a dudas el café me gusta mucho y me sorprende gratamente el detalle que menciona sobre dejar que el queso se derrita en el, eso es algo que realmente me gusta mucho hacer y no pensé que se notara... en cuanto a sumergir el queso en el café se lo recomiendo y con lo que respecta a mi salud se lo agradezco, agrego que pronto escribiré sobre el cigarro, creo que ya es hora.

      Eliminar