jueves, 13 de diciembre de 2012

3:55

 
 

Aquella noche la taberna estaba prácticamente vacía, un cuarteto en el escenario improvisaba para de esta forma superar el aburrimiento, un joven conversaba amenamente con una mujer mientras bebían, él whisky puro y ella whisky con una sobredosis de agua, se encontraban en la parte oscura del local, a donde acudía el mozo cada tanto tiempo y dejaba los vasos de whisky una liga que ella se ponía en la muñeca, luego venían unas mesas vacías, cerca del escenario cuatro sujetos ebrios hablaban de futbol y cuando el mozo se acercaba a dejar los vasos de whisky miraban a la chica de las ligas y se la imaginaban desnuda en diferentes posturas pero regresaban al futbol que en ese estado y en ese momento era lo que realmente les concitaba la atención.
En una mesa muy cerca de la barra estaba un sujeto con barba y sobrepeso que funcia de vigilante pero que en ese momento se encontraba sentado y adormilado con los brazos cruzados, solo siendo capaz de ver a través de sus sueños, un mozo que estando atento a las cuatro mesas ocupadas conversaba con la pareja que estaba en la barra, al otro lado y muy cerca de los urinarios se encontraba un sujeto contemplando todo éste paisaje frente a él.
 
Observaba al muchacho que trataba de seducir a la muchacha, amaba a su novia, la había visto pocas horas antes pero buscaba por razones que le atribuía a su masculinidad una nueva piel de vez en cuando, esa noche no iba a gastar su dinero en vano, tenía que llevar a esa muchacha a la cama, ya al día siguiente volvería a amar a su novia quién si lo respetaba, eso pensaba él,  la muchacha le hacía creer que si iría a la cama con él o era una idea potencialmente realizable, pero realmente pensaba en aquel hombre que había logrado que ella pudiera sentir amor pero su indiferencia su dureza y por pocos momentos su ternura la mantenían ahí, en aquel lugar donde realmente a veces disfrutaba más de las atenciones de los diferentes hombres que solo buscaban acostarse con ella que del dinero que pudiera ganar por noche, claro mientras más ligas tenga en la muñeca, ya que cada liga representaba un porcentaje del valor de un vaso de whisky, entonces aprendió a hacerles creer a los diferentes hombres que estaba sucumbiendo a sus encantos, en el escenario un grupo de músicos aburridos que sumergidos en sus improvisaciones viajaban fuera de aquella pocilga, quien sabe llegar al estrellato y que la experiencia que estaban viviendo les sirva sólo para sumar experiencias y anécdotas en alguna futura biografía del grupo como los es The Cavern Club con los Beatles, de seguro más de uno cuando optó por ser músico el padre se les fue encima y la madre tuvo que salir a defenderlo y ella es quién lo está apoyando siempre, a más de uno cuando le preguntan -¿Qué profesión tienes?-  responde –Músico- le vuelven a preguntar –Si, pero ¿de qué vives?, o sea ¿en qué trabajas?-  entonces en noches como esa se envuelven en aquella incomprensión por parte de los demás, en esa incapacidad de ser  entendidos y sobre todo valorar lo que hacen, lo que disfrutan hacer y las notas musicales se convierten en una vía, un camino por la cual transitan y se alejan de todo y de todos y llegan al nirvana musical, a esa paz, es un zazem musical que sólo ellos entienden, los cuatro sujetos que hablaban de futbol eran lo más alegres esa noche, intercambiaban anécdotas, estadísticas, jugadores, jugadas, recuerdos que hacían de aquella noche de aquel momento agradable, aunque luego saliendo de aquel bar volverían a sus vidas cotidianas quién sabe uno ellos será esperado por la mujer que le ama y que él ama, le dirá de lo que hablaron y a la vez las cosas que llegó a conocer de sus amigos y otras que ya sabía, hablarán, reirán –quién sabe- luego se acostará a lado de esa mujer y no necesitará soñar con la felicidad ya que la tiene a su lado, junto a él y la felicidad también desea estar con él, dormir y despertar con él, entonces los sueños y la realidad se mimetizan de tal forman que solo asuntos externos venidos de lejos por parte de la familia o de amigos que no ven, pueden en algún momento ocultar el sol que los ilumina pero será algo breve, ellos seguirán juntos, otro llegará a una habitación vacía añorando la compañía de la esposa y a la hija que dejó por cuestiones de trabajo, a ambas las ama, las necesita a su lado, ha sabido amoldarse a la soledad que impone el trabajar lejos de su familia pero cada vez que puede viaja a verlas y que se queda el mayor tiempo posible con ellas, disfruta de estar con ellas, los otros dos sujetos viven con sus respectivas esposas e hijos, si fuera por ellos evitarían llegar a casa para no ver a aquella mujer que les dio lo más preciado que tienen, sus hijos, pero es por ellos que cada noche llegan a casa para verlos, para abrazarlos, escucharlos, cada uno vive enamorado de otra mujer que no son sus esposas, si hoy están con quién no aman es porque los hijos que tienen y que aman son el producto de una infidelidad que les costó perder a la mujer que aman, mujer ante la cual son débiles hasta el día de hoy, pero esa mujer no los ha perdonado en cambio la mujer que vive con ellos si los ama y ese amor las vuelve atentas a con ellos y dóciles a sus caprichos, ellos continúan en sus andanzas cual solteros porque conservan amigas y conocen nuevas mujeres con las cuales pueden sentir que aún conservan el arte de la seducción y que mejor que refugiarse en el hogar para huir de nuevos compromisos, compromisos carentes de amor sólo llenos de placer, el hombre mayor sentado y con los brazos cruzados no duerme realmente está pensando, han transcurrido pocas horas  desde que se enteró que la última de sus hijas está embarazada, que más podría esperar teniendo la madre que tiene, aquella mujer obesa y cincuentona que cree ser una veinteañera y que le es infiel con el compadre Rolando, con cualquier conocido o desconocido y hasta le fue infiel con el mozo y no en una ocasión sino cuando ella desea, en ese momento las infidelidades le importan poco o nada, cuando piensa en las infidelidades se pregunta cómo es posible que aquellos hombres se acuesten con su mujer, con esa mujer vulgar tanto en su forma como en su fondo, tampoco piensa en su hijo que está preso por robo o en sus hijas que son prostitutas, en éste momento piensa como su pequeña en la cual guardaba la esperanza que sea diferente esté embarazada, ella al menos superó a sus hermanos, estudia en el instituto, cierto es que no tiene ni un año estudiando y ya está embarazada, pero está estudiando y no es como sus hermanas, sabe que debe apoyarla, no sabe que esperar del joven que la embarazó, confía que sea de familia, si debe serlo dado que estudia, al menos vendrá de buena familia, si estudia no es vago, eso piensa, eso cree, para paliar otro golpe, otro dolor que la vida le da, desearía beber hasta perder el conocimiento y así poder decirle a su hija que lo ha decepcionado, pero en el trabajo no se bebe ya llegará a casa para embriagarse, la pareja de jóvenes que están a cargo del bar y de la taberna son los hijos de la nueva pareja del dueño, si están ahí es porque son una prueba de amor del dueño a con su madre, claro está y lo saben el mozo y el sujeto que piensa en su hija que de acá unos meses serán reemplazados por otra persona así como el amor del dueño estrena nueva pareja, ellos lo ignoran, solo viven el momento, roban y hacen el amor cuando lo desean, a veces participa una de las chicas que trabajan en la taberna a la cual sodomizan, de eso sabe el mozo que los ha sorprendidos en muchas ocasiones pero que se ha hecho el desentendido, cuando los ve, sólo ve a un par de jóvenes incestuosos y enfermos a los cuales en cualquier momento les dará una patada en el culo para echarlos, mientras tanto disfruta su trabajo, con el dinero que gana puede llevar dinero a casa y ahorrar para la enfermedad de su único hijo, enfermedad que ha envejecido a su esposa por la desesperanza, la preocupación y el amor de madre y eso le duele, le duele ver que su mujer sucumbe al dolor, le duele no poder pagar el tratamiento que ayude a que su hijo sane, entonces se distrae hablando con la pareja de jóvenes pero cuando lo hace no puede evitar fijarse en los pezones de la muchacha que se notan debajo de la camiseta, mientras  les escucha y habla piensa en chuparlos, morderlos, succionarlos, pero de pronto de reojo ve un movimiento voltea y se fija que alguien ha dejado su mesa y ha ido al baño, aprovecha para ir a ver si a dejado olvidado algo de valor.
 
Todo eso pensaba el sujeto que estaba solo al ver a todos ellos que le acompañaban aquella noche, cansado de sumergirse en vidas que no son suyas, que probablemente no sean como él las piensas o quién sabe así eran, se queda mirando la botella de cerveza casi vacía, vierte todo su contenido en el vaso y lo bebe todo con tal fuerza que por un instante siente deseos de vomitar, pero hace un esfuerzo y lo supera, entonces se pone de pie, toma el celular y lo guarda en el bolsillo y se dirige al baño, micciona, se dirige al lavabo, se lava las manos levanta la mirada, ve un rostro que lo observa, reconoce esa mirada, esos ojos, esas ojeras, ese cabello, pero no sabe nada de su vida y si lo sabe no se atreve a pensar en ella, no se atreve a decirle que está realmente solo, entonces se come las palabras que iba a pensar y se aleja del espejo, sale del baño y sorprende al mozo que está husmeando en la mesa que ha ocupado, entonces lo queda mirando, el mozo al verse sorprendido le observa con un rostro asustado,  él decide dirigirse a la salida, al pasar por la barra ve como el joven abraza a la muchacha y ella le muerde la mano y ambos ríen, se fija en el viejo con los brazos cruzados y puede distinguir unas lágrimas que brillan según las luces de la taberna, entonces no se atreve a mirar a los demás y sale del local, ya en la calle siente un frio que lo lleva cerrar completamente el cierre de la chamarra, mira a un taxista que duerme en su carro mientras espera un cliente y decide caminar para ir a casa, al cabo de unos metros decide sacar un cigarro y cuando lo encendía se da cuenta que su sombra desaparecía por la sombra que proyectaba un edificio, dio una calada profunda y pensó –No sólo mi soledad ya se cansó de acompañarme, ahora también mi sombra-
 
Enrumbo el camino a casa, el sereno cubría la ciudad y le daba a la madrugada una sublime humedad, humedad que acariciaba su rostro, que respiraba mientras fumaba, sacó el celular y vio la hora, eran las 3:55am

   

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