Aquella noche la taberna estaba prácticamente vacía, un
cuarteto en el escenario improvisaba para de esta forma superar el
aburrimiento, un joven conversaba amenamente con una mujer mientras bebían, él
whisky puro y ella whisky con una sobredosis de agua, se encontraban en la
parte oscura del local, a donde acudía el mozo cada tanto tiempo y dejaba los
vasos de whisky una liga que ella se ponía en la muñeca, luego venían unas
mesas vacías, cerca del escenario cuatro sujetos ebrios hablaban de futbol y
cuando el mozo se acercaba a dejar los vasos de whisky miraban a la chica de
las ligas y se la imaginaban desnuda en diferentes posturas pero regresaban al
futbol que en ese estado y en ese momento era lo que realmente les concitaba la
atención.
En una mesa muy cerca de la barra estaba un sujeto con barba
y sobrepeso que funcia de vigilante pero que en ese momento se encontraba
sentado y adormilado con los brazos cruzados, solo siendo capaz de ver a través
de sus sueños, un mozo que estando atento a las cuatro mesas ocupadas
conversaba con la pareja que estaba en la barra, al otro lado y muy cerca de
los urinarios se encontraba un sujeto contemplando todo éste paisaje frente a
él.
Observaba al muchacho que trataba de seducir a la muchacha,
amaba a su novia, la había visto pocas horas antes pero buscaba por razones que
le atribuía a su masculinidad una nueva piel de vez en cuando, esa noche no iba
a gastar su dinero en vano, tenía que llevar a esa muchacha a la cama, ya al
día siguiente volvería a amar a su novia quién si lo respetaba, eso pensaba él,
la muchacha le hacía creer que si iría a
la cama con él o era una idea potencialmente realizable, pero realmente pensaba
en aquel hombre que había logrado que ella pudiera sentir amor pero su
indiferencia su dureza y por pocos momentos su ternura la mantenían ahí, en
aquel lugar donde realmente a veces disfrutaba más de las atenciones de los
diferentes hombres que solo buscaban acostarse con ella que del dinero que
pudiera ganar por noche, claro mientras más ligas tenga en la muñeca, ya que
cada liga representaba un porcentaje del valor de un vaso de whisky, entonces
aprendió a hacerles creer a los diferentes hombres que estaba sucumbiendo a sus
encantos, en el escenario un grupo de músicos aburridos que sumergidos en sus
improvisaciones viajaban fuera de aquella pocilga, quien sabe llegar al
estrellato y que la experiencia que estaban viviendo les sirva sólo para sumar
experiencias y anécdotas en alguna futura biografía del grupo como los es The
Cavern Club con los Beatles, de seguro más de uno cuando optó por ser músico el
padre se les fue encima y la madre tuvo que salir a defenderlo y ella es quién
lo está apoyando siempre, a más de uno cuando le preguntan -¿Qué profesión
tienes?- responde –Músico- le vuelven a
preguntar –Si, pero ¿de qué vives?, o sea ¿en qué trabajas?- entonces en noches como esa se envuelven en
aquella incomprensión por parte de los demás, en esa incapacidad de ser entendidos y sobre todo valorar lo que hacen,
lo que disfrutan hacer y las notas musicales se convierten en una vía, un
camino por la cual transitan y se alejan de todo y de todos y llegan al nirvana
musical, a esa paz, es un zazem musical que sólo ellos entienden, los cuatro
sujetos que hablaban de futbol eran lo más alegres esa noche, intercambiaban
anécdotas, estadísticas, jugadores, jugadas, recuerdos que hacían de aquella
noche de aquel momento agradable, aunque luego saliendo de aquel bar volverían
a sus vidas cotidianas quién sabe uno ellos será esperado por la mujer que le
ama y que él ama, le dirá de lo que hablaron y a la vez las cosas que llegó a
conocer de sus amigos y otras que ya sabía, hablarán, reirán –quién sabe- luego
se acostará a lado de esa mujer y no necesitará soñar con la felicidad ya que
la tiene a su lado, junto a él y la felicidad también desea estar con él,
dormir y despertar con él, entonces los sueños y la realidad se mimetizan de
tal forman que solo asuntos externos venidos de lejos por parte de la familia o
de amigos que no ven, pueden en algún momento ocultar el sol que los ilumina
pero será algo breve, ellos seguirán juntos, otro llegará a una habitación
vacía añorando la compañía de la esposa y a la hija que dejó por cuestiones de
trabajo, a ambas las ama, las necesita a su lado, ha sabido amoldarse a la soledad
que impone el trabajar lejos de su familia pero cada vez que puede viaja a
verlas y que se queda el mayor tiempo posible con ellas, disfruta de estar con
ellas, los otros dos sujetos viven con sus respectivas esposas e hijos, si
fuera por ellos evitarían llegar a casa para no ver a aquella mujer que les dio
lo más preciado que tienen, sus hijos, pero es por ellos que cada noche llegan
a casa para verlos, para abrazarlos, escucharlos, cada uno vive enamorado de
otra mujer que no son sus esposas, si hoy están con quién no aman es porque los
hijos que tienen y que aman son el producto de una infidelidad que les costó
perder a la mujer que aman, mujer ante la cual son débiles hasta el día de hoy,
pero esa mujer no los ha perdonado en cambio la mujer que vive con ellos si los
ama y ese amor las vuelve atentas a con ellos y dóciles a sus caprichos, ellos
continúan en sus andanzas cual solteros porque conservan amigas y conocen
nuevas mujeres con las cuales pueden sentir que aún conservan el arte de la
seducción y que mejor que refugiarse en el hogar para huir de nuevos
compromisos, compromisos carentes de amor sólo llenos de placer, el hombre
mayor sentado y con los brazos cruzados no duerme realmente está pensando, han
transcurrido pocas horas desde que se
enteró que la última de sus hijas está embarazada, que más podría esperar
teniendo la madre que tiene, aquella mujer obesa y cincuentona que cree ser una
veinteañera y que le es infiel con el compadre Rolando, con cualquier conocido
o desconocido y hasta le fue infiel con el mozo y no en una ocasión sino cuando
ella desea, en ese momento las infidelidades le importan poco o nada, cuando
piensa en las infidelidades se pregunta cómo es posible que aquellos hombres se
acuesten con su mujer, con esa mujer vulgar tanto en su forma como en su fondo,
tampoco piensa en su hijo que está preso por robo o en sus hijas que son prostitutas,
en éste momento piensa como su pequeña en la cual guardaba la esperanza que sea
diferente esté embarazada, ella al menos superó a sus hermanos, estudia en el
instituto, cierto es que no tiene ni un año estudiando y ya está embarazada,
pero está estudiando y no es como sus hermanas, sabe que debe apoyarla, no sabe
que esperar del joven que la embarazó, confía que sea de familia, si debe serlo
dado que estudia, al menos vendrá de buena familia, si estudia no es vago, eso
piensa, eso cree, para paliar otro golpe, otro dolor que la vida le da,
desearía beber hasta perder el conocimiento y así poder decirle a su hija que
lo ha decepcionado, pero en el trabajo no se bebe ya llegará a casa para
embriagarse, la pareja de jóvenes que están a cargo del bar y de la taberna son
los hijos de la nueva pareja del dueño, si están ahí es porque son una prueba
de amor del dueño a con su madre, claro está y lo saben el mozo y el sujeto que
piensa en su hija que de acá unos meses serán reemplazados por otra persona así
como el amor del dueño estrena nueva pareja, ellos lo ignoran, solo viven el
momento, roban y hacen el amor cuando lo desean, a veces participa una de las
chicas que trabajan en la taberna a la cual sodomizan, de eso sabe el mozo que
los ha sorprendidos en muchas ocasiones pero que se ha hecho el desentendido,
cuando los ve, sólo ve a un par de jóvenes incestuosos y enfermos a los cuales
en cualquier momento les dará una patada en el culo para echarlos, mientras
tanto disfruta su trabajo, con el dinero que gana puede llevar dinero a casa y
ahorrar para la enfermedad de su único hijo, enfermedad que ha envejecido a su
esposa por la desesperanza, la preocupación y el amor de madre y eso le duele, le
duele ver que su mujer sucumbe al dolor, le duele no poder pagar el tratamiento
que ayude a que su hijo sane, entonces se distrae hablando con la pareja de
jóvenes pero cuando lo hace no puede evitar fijarse en los pezones de la
muchacha que se notan debajo de la camiseta, mientras les escucha y habla piensa en chuparlos,
morderlos, succionarlos, pero de pronto de reojo ve un movimiento voltea y se
fija que alguien ha dejado su mesa y ha ido al baño, aprovecha para ir a ver si
a dejado olvidado algo de valor.
Todo eso pensaba el sujeto que estaba solo al ver a todos
ellos que le acompañaban aquella noche, cansado de sumergirse en vidas que no
son suyas, que probablemente no sean como él las piensas o quién sabe así eran,
se queda mirando la botella de cerveza casi vacía, vierte todo su contenido en el
vaso y lo bebe todo con tal fuerza que por un instante siente deseos de
vomitar, pero hace un esfuerzo y lo supera, entonces se pone de pie, toma el
celular y lo guarda en el bolsillo y se dirige al baño, micciona, se dirige al lavabo,
se lava las manos levanta la mirada, ve un rostro que lo observa, reconoce esa
mirada, esos ojos, esas ojeras, ese cabello, pero no sabe nada de su vida y si
lo sabe no se atreve a pensar en ella, no se atreve a decirle que está
realmente solo, entonces se come las palabras que iba a pensar y se aleja del
espejo, sale del baño y sorprende al mozo que está husmeando en la mesa que ha
ocupado, entonces lo queda mirando, el mozo al verse sorprendido le observa con
un rostro asustado, él decide dirigirse
a la salida, al pasar por la barra ve como el joven abraza a la muchacha y ella
le muerde la mano y ambos ríen, se fija en el viejo con los brazos cruzados y puede
distinguir unas lágrimas que brillan según las luces de la taberna, entonces no
se atreve a mirar a los demás y sale del local, ya en la calle siente un frio que
lo lleva cerrar completamente el cierre de la chamarra, mira a un taxista que
duerme en su carro mientras espera un cliente y decide caminar para ir a casa, al cabo de
unos metros decide sacar un cigarro y cuando lo encendía se da cuenta que su
sombra desaparecía por la sombra que proyectaba un edificio, dio una calada
profunda y pensó –No sólo mi soledad ya
se cansó de acompañarme, ahora también mi sombra-
Enrumbo el camino a casa, el sereno cubría la ciudad y le
daba a la madrugada una sublime humedad, humedad que acariciaba su rostro, que
respiraba mientras fumaba, sacó el celular y vio la hora, eran las 3:55am

No hay comentarios:
Publicar un comentario