miércoles, 30 de enero de 2013

Vagando por el universo

 
 
 
Mi espíritu atormentado

vaga por el universo

diciendo tu nombre

por si alguien conociera tu rostro.

No se donde voy

ni quien soy sin ti

pero sin saber como estás

no me encuentro a mi misma.

Mi ser se pierde en tu búsqueda

¿ Que será de mi si algo te ocurre?

No quiero decir tu nombre

con mi voz.

solo mi alma lo pronuncia.

si estás feliz

guardaré silencio

y yo seré feliz también

porque tú lo eres.

Más, si algo te ocurriera,

si este silencio es de dolor,

mi alma se moriría

para gritar tu nombre

sin voz, desde el infinito,

con el sonido del Amor

desde el silencio de la muerte.
 
Charles Chaplin 
 
 


lunes, 28 de enero de 2013

Cuando me amé de verdad

 
 
 
Cuando me amé de verdad
comprendí que en cualquier circunstancia,
yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta,
y en el momento exacto, y entonces, pude relajarme.
Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima

Cuando me amé de verdad,
pude percibir que mi angustia,
y mi sufrimiento emocional, no es sino una señal
de que voy contra mis propias verdades.
Hoy sé que eso es… Autenticidad

Cuando me amé de verdad,
dejé de desear que mi vida fuera diferente,
y comencé a aceptar todo lo que acontece,
y que contribuye a mi crecimiento.
Hoy eso se llama… Madurez

Cuando me amé de verdad,
comencé a percibir que es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona,
sólo para realizar aquello que deseo, aun sabiendo que no es el momento,
o la persona no está preparada, inclusive yo mismo.
Hoy sé que el nombre de eso es… Respeto

Cuando me amé de verdad,
comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable:
personas, situaciones y cualquier cosa
que me empujara hacia abajo.
De inicio mi razón llamó a esa actitud egoísmo.
Hoy se llama… Amor Propio 
 
Cuando me amé de verdad,
dejé de temer al tiempo libre
y desistí de hacer grandes planes,
abandoné los mega-proyectos de futuro.
Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta,
cuando quiero, y a mi propio ritmo.
Hoy sé que eso es… Simplicidad y Sencillez

Cuando me amé de verdad,
desistí de querer tener siempre la razón,
y así erré menos veces.
Hoy descubrí que eso es… Humildad

Cuando me amé de verdad,
desistí de quedarme reviviendo el pasado,
y preocupándome por el futuro.
Ahora, me mantengo en el presente,
que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez.
Y eso se llama… Plenitud

Cuando me amé de verdad,
percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme.
Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón,
ella tiene una gran y valioso aliado.
Todo eso es… Saber Vivir

No debemos tener miedo de afrontarnos,
de hecho hasta los planetas chocan,
y del caos suelen nacer la mayoría de las estrellas. 
 
Charles Chaplin 
 

 
 

miércoles, 23 de enero de 2013

Aquel rostro

 
 
 
Es una mañana muy hermosa como nunca en mi vida la he tenido, realmente me he quedado enamorado de esta mañana, el cielo está nublado y está lloviendo, entonces he optado por disfrutarla en toda su dimensión, me he subido a la moto y me dirigí a la playa, estacioné la moto, prendí un cigarro y esperé tu arribo y no fallaste, realmente no sueles fallarme cuando deseo compartir contigo algo bonito, algo que me guste, que cale en mí, ni bien llegaste corrí a ti te abracé, te pregunté cómo estabas, tu sonrisa, tus ademanes los disfrute mucho, te tomé de la mano y caminamos a orillas del mar, la lluvia seguía cayendo, te hice bromas con respecto a meterte al mar y con tu hermosa sonrisa y algo asustada, deduzco que se debió a que me conoces y sabes que mi locura a veces es sinónimo de torpeza, me pediste que no lo haga, intenté que corriéramos a un costado de la espuma del mar, cosa que no logré porque realmente detestas hacer ejercicios, aunque muchas veces has dicho que harás ejercicios, te mostré donde yo suelo jugar futbol con mis compañeros de la oficina, es increíble he salido por espacio de una semana completa y te comenté que la persona que ha dicho que hacer deporte es saludable está completamente loco, porque después de una semana de jugar fútbol en la arena me duele el cuerpo y ya no doy más, te has reído con mi comentario, eso me gustó mucho, me gustó porque aún soy capaz de hacerte reír, de regalarte una sonrisa con mis cosas, te comenté que te extraño y que te amo y volviste a esbozar esa sonrisa tan tuya y cerraste los ojos, luego te invité un cigarro que aceptaste gustosa, bese tu mano, tus dedos, te abracé con fuerza como si buscará desesperadamente anclar en ti para no zozobrar, luego te llevé a unos peñascos en donde voy a pescar y lo único que he logrado pescar hasta hoy ha sido una estrella de mar, en medio de nuestras risas me dijiste que era un mensaje del universo que la vida me depara cosas buena como el éxito, yo lo he tomado por cierto tu comentario, creo que será así, de pronto paró de llover, te miré y te subiste a tu bote, antes de partir me deseaste mucha felicidad, éxitos y me pediste que me cuidara, luego tras las olas desapareciste, regresé a la moto empapado de lluvia y tristeza, me subí a ella y enrumbé a la oficina subí por la carretera a la cima del morro, me detuve un instante a ver la playa y tu imagen, tu rostro estaba ahí mirándome superpuesta en todo su esplendor, en donde el mar y el cielo le daban el marco idóneo a tu belleza, entonces te di un beso y regrese a la oficina muy feliz y nervioso, como aquel adolescente que ha besado por primera vez a la chica de la cual está enamorado.

Ahora acá en la oficina me veo forzado a dejar de describir lo que viví esta mañana dado que tengo frente a mí a doce personas con las caras largas de molestas y que no se explican porque estoy tan feliz teniendo una sonrisa de oreja a oreja y a la vez escribiendo en la lap más no atendiéndolos, debo mencionar que esas personas son mis clientes y no tienen la menor idea que yo estoy en éste momento recordando aquel rostro que está escuchando una canción, recordando aquel rostro tan spiritual.

 
 
 
 
 

jueves, 17 de enero de 2013

Dime que sabes nadar






El brillo del sol en el oleaje era como ver un cielo con miles de estrellas danzando, una figura se deslizaba en aquel cielo estrellado del atardecer, jugaba, nadaba, se sumergía bajo las olas que reventaban y salía luego detrás de ellas y siempre sonriendo. Ella que recién había despertado de un sueño prolongado lo buscó con la mirada, se comenzaba a poner nerviosa porque no le encontraba pero al ubicarlo y verle como jugaba cual niño en el mar se tranquilizó.

Él la vio y decidió salir del mar, camino a ella con una sonrisa, luego se sentó a su lado y le dijo:

-Deberías nadar el agua está helada, está muy rica-

Ella lo miró, sacó un paquete de cigarros, extrajo un cigarro, lo prendió, dio una calada y le dijo:

-Eres un desconsiderado, llevas 3 horas metido en el mar y en ningún momento te quedaste conmigo-

Él la quedó mirando y le dijo:

-El mar es para mí muy especial, pero sabes lo prefiero en otoño e invierno-

-Para mí también lo es- dijo ella.

-Te diré mi idea con respecto al mar- dijo él –yo veo al mar como si fuera la vida misma, en donde naces y te sumerges, en donde transitas, en donde crees estar en el mismo sitio pero no es así, en donde la vida te golpea con sus olas, te revuelca pero está en ti tener la capacidad de poder ponerte de pie y hacer frente al nuevo oleaje y entonces las nuevas olas ya no te revuelcan y disfrutas el vivir-

-En donde también mueres- agregó ella

-Si muy cierto el mar también es el lugar donde puedes morir pero otras veces no- dijo él

-Claro sino mueres te devuelve, pero ya no eres él mismo que entró- al decir esto, ella puso su quijada sobre sus rodillas recogidas y se quedó mirando al mar.

Él quedó mirando al mar y dijo –si, muchas veces o casi siempre nos devuelve cuerpos pero que ya no contienen la misma alma-

Ella se acercó y le besó la rodilla, luego abrazó su pierna y le acercó el cigarro, él lo tomó, ella giró su cabeza hacia él, se quedaron mirándose por unos segundos, entonces ella le dijo –Ju, dime que sabes nadar por favor y no me digas otra cosa-

Él que fumaba y le acariciaba sus cabellos la quedó mirando sorprendido, entonces ella regresó la mirada al mar, beso su muslo y abrazándolo más fuerte le volvió a repetir:

-Dime que sabes nadar-