domingo, 7 de septiembre de 2014

Estrellas, grillos y dos sentir



Una historia breve sobre dos personas que se aman desde el milenio pasado.

Todas noches él acostado en su cama se lleva una uva a la boca, cierra los ojos y recordando y pensando y otras imaginando se queda dormido. En sus sueños él sale de su habitación y comienza a volar a donde ella está, se transforma en un grillo, entra a su habitación, la observa, luego comienza a grillar y en ese grillar él le dice que la sigue amando y ella se queda profundamente dormida con una sonrisa.

Ella todas las noches acostada en su cama se queda contemplando el cielo estrellado a través de su ventana, busca la estrella más brillante y cuando la encuentra no deja de mirarla hasta quedarse dormida al ritmo del grillar de un grillo. Luego en sus sueños vuela hasta el cielo, con sus manos toma la estrella más brillante, viaja hasta donde está él, le besa los labios, le dice que nunca dejó de amarle y le deja en su boca esa estrella transformada en una uva y él esbozando una sonrisa comienza a comerla.



jueves, 4 de septiembre de 2014

Generación sensible

 
 

 
 

Un domingo al mediodía me percaté que estaba a pocas páginas de acabar de leer un libro, como el día se presentaba soleado, opté por ir a terminar mi libro y comenzar otro en la playa. Al menos una vez en la vida quería darme ese placer.
Así que enrumbé a la playa.

Al llegar noté que había personas disfrutando  de la playa a pesar de ser invierno. busqué un lugar solitario y me puse a leer, terminé de leer mi libro, una tristeza me embargo, releí algunas páginas del libro, en especial las partes resaltadas, dejé el libro concluido a un costado y tome el libro sin leer y una emoción desplazó a la tristeza.
En plena lectura escuche una voces que lograron sacarme de mi concentración, eran un grupo de niños jugando con un balón que se divertían, entonces prendí un cigarro, miré ese horizonte infinito, mágico y gris que me ofrecía el mar, dejé escuchar a los niños y en ese momento supe que ya podia retomar mi lectura y eso hice.

Leía a gusto cuando siento que alguien estaba junto a mí, giro la cabeza y era un niño o pre puber, no sabría decirlo, él trataba de leer mi libro, le quedé mirando, me miró, entonces me di cuenta que se había alejado de sus amigos que ahora jugaban fútbol en la playa y prefería leer, entonces lleno de ternura le alcancé el libro que había terminado de leer, se sentó y se puso a leerlo, y fue entonces que empezamos a leer.
No recuerdo que tiempo estuvimos leyendo, pero al cabo de un buen rato, decidí regresar a mi casa, me puse de pie, saqué un cigarro, lo prendí, tome la mochila y comencé a guardar mi libro, el niño se puso de pie, con cierta tristeza me hizo llegar el libro, en eso sus amigos que jugaban llegaron a donde estábamos, entonces no sé si fue por la presencia de sus amigos o porque ya pensaba hacerlo, pero me pregunta:

-¿Señor lo que está escrito en ese libro es verdad?
Le mire y le dije -Si y no, no porque puede ser producto de la imaginación  del escritor y si porque supongo le ocurrió o lo escuchó y eso significa que probablemente sucedió o está sucediendo o sucederá, uno nunca sabe-

Le dije esto mientras guardaba el libro en mi mochila, entonces el niño me pregunta
-¿Dónde puedo comprar un libro como ese?-

Entonces tratando de ser gracioso le respondí
-En la ferretería-
Los niños se quedaron mirando y noté que no pudieron evitar comenzar a reír, y comencé a reír con ellos.
Uno de los niños dijo:

-Que tío para huevón, en las ferreterías solo venden clavos-
-Seguro que se robó los libros o está borracho- dijo otro

Se dieron media vuelta y en medio de risas burlonas y otras frases se marcharon y yo que para ese momento ya había dejado de reír y de pie los vi alejarse, entonces pensé:
-Qué generación para más sensible se avecina-

 
 

lunes, 1 de septiembre de 2014

No tiene precio

 

 

Una mañana decidí salir a correr, mentalizado en llevar la vida que siempre he querido llevar, no sé si saludable pero si reconfortante.

Vestido deportivamente bajé a la playa y me puse a correr en la arena, los primeros metros me fueron muy duros, así que opté por estirar los músculos unos minutos, de esta forma no me dolerían.

Luego de una breve calistenia, comencé a correr y tras esto empecé a toser, lo atribuí a todos los cigarros que fumo al despertar, entre mi pensaba –esto, pronto cambiará-

Comencé a correr mas rápido, tratando de exigirme, al punto de querer dejar mi mayor esfuerzo (es mi naturaleza de ser) de pronto empecé a sentir cierto mareo que supuse se debía al oxigeno que venía del mar, cosa que me puso muy contento.

Seguí corriendo y me comenzó a doler el pecho, entonces me dije emocionado -woww mi corazón ahora si está trabajando, con éste bombeo limpiará todas mis venas-

Entonces redoble esfuerzos y me comenzó a cosquillear el brazo y me dije -ahora mis músculos están trabajando por el esfuerzo que hago- y seguí corriendo con una sonrisa en los labios.

No sé en qué momento pero el dolor en el pecho fue tal que caí casi inconsciente en la arena, ahí mismo en la arena con lágrimas en los ojos, un dolor de mierda en el pecho, tragando saliva y arena y como dije a segundos de perder el conocimiento, traté de pedir ayuda, levanté mi mano y la mirada buscando a alguien pero oohhh sorpresa mía, no había nadie en la playa, solo un grupo de aves, fue entonces que pensé -en esta puta ciudad de más de 50 mil habitantes, ¿nadie sale a correr a la playa por la mañana de un lunes de invierno?-

Entonces al verme solo en la playa, no me quedó más remedio que ponerme boca arriba, limpiarme la arena que no trague y seguía en mi cara, me golpee el pecho y le dije a mi corazón -las veces que te hirieron también yo sufrí así que ahora muchacho no jodas y sigue para adelante- lo golpeé más y más fuerte hasta que de pronto el dolor, el mareo y el cosquilleo pasaron.

Me puse de pie, tosí y comencé a caminar oliendo el mar.

A días de este suceso he llegado a una hermosa conclusión que es...

Ser el único pelotudo que sale a correr a la playa un lunes cualquiera en invierno, es una experiencia infartante  y eso no tiene precio.