Yo me confieso un hincha de Universitario de Deportes, soy
de la U hasta más allá después de la eternidad, recuerdo que la primera vez que
fui al estadio monumental a ver a la U fue con una ex novia, ella no era hincha de mi equipo pero tuvo el
detalle de acompañarme.
Ella por su parte va al estadio desde los 7 meses de nacida,
me contó que todo empezó tras la muerte de su abuela, su abuelo se quedó a
vivir en casa de los padres de ella, un domingo su abuelo hincha incondicional de
su equipo en los estadios, enrumbaba al estadio, cuando pasó por la cochera la
vio a ella sentada en su coche para bebes mirando al jardín, mientras jugaba
con una sonaja.
-Te vi sola sin compañía, entonces te tomé en mis brazos y
te llevé al estadio, total, tu padre me dio muchos dolores de cabeza en mi vida, que le de uno a él era lo justo-
Eso fue lo que le dijo su abuelo alguna vez, así que ambos fueron al
estadio, su abuelo luego en el estadio pensó que hizo mal en llevarla al
estadio porque creía que los canticos de la barra la asustarían y se pondría a
llorar y él no pensaba irse del estadio pero para su sorpresa ella sonreía es
más, hasta creyó escucharla cantar.
Desde entonces ella y su abuelo fueron al estadio juntos.
Me contó que con el correr de los años este gusto hizo que sus
amigas la vieran como una “rara” y sus amigos se sintieran en cierto modo
intimidados, sus amigos programaban ir al cine en grupo un sábado o domingo por la
tarde, ella programaba ir al estadio. Pero eso nunca le incomodo, me contó que
muchas vivencias las tuvo en un estadio, conoció personas muy agradables y
bondadosas, a las leyendas vivas del equipo, aprendió a cantar a reír y llorar
en un estadio, su primera menstruación la tuvo en un estadio, no tuvo más
remedio que decirle a su abuelo, quien sorprendido pidió ayuda a doña Constancia
que vendía comida dentro del estadio quien mandó a su hijo a comprar toallas
higiénicas a la farmacia, ella estaba tan avergonzada que se dijo así misma que
no volvería jamás al estadio, a las dos semanas siguientes, estaba de nuevo
saltando y cantando, o la vez en que cumplió 15 años y su equipo ganó con un
gol, su abuelo saliendo del estadio como siempre la llevó a comer.
-Naciste a las 4:05pm y a esa hora el equipo hizoel gol con que ganó, es tu regalo, no olvides
que el equipo y tu abuelo siempre estarán contigo- eso le dijo y era verdad, había
nacido a esa hora 15 años atrás.
Cuando ingresó a la universidad el abuelo cayó enfermo,
entonces dejó de ir al estadio para quedarse con él mientras escuchaban los
partidos por la radio, ella extrañaba ir al estadio pero amaba a su abuelo y
prefería quedarse con él.
En su primer día de clases entró al cuarto de su abuelo para
despedirse, él le esperaba con unas camisetas incluyendo la del equipo campeón
de 1950 le dijo que las tuviera que ya se sentía mejor para ir al estadio,
entonces ella le dijo que regresando de la universidad las iba a lavar aunque
las veía limpias, su abuelo molesto le dijo que se las llevara, entonces ella
las tomó y se las llevó, lo hizo para no molestar a su abuelo, dejó las camisetas
en el garaje y se fue a clases. Regresó a su casa, al entrar al garaje vio las
camisetas del abuelo, las puso en su mochila, escuchó voces, vio a familiares y
lo supo,se dirigió a la habitación de
su abuelo y ahí estaba, lo abrazó, le pidió que regrese que no la deje, le decía
que él le había prometido que siempre estaría con ella , pero ya no era
posible, su padre, su madre, realmente nadie pudo apartarla de su abuelo por
horas, lloró de dolor, lloró de cólera, lloró, luego tomo sus camisetas y la
radio de su abuelo y se encerró en su habitación a llorar. Al entierro fueron
muchos amigos, conocidos, jugadores del equipo, hasta doña Constancia, eso me
dijo ella y yo le sigo creyendo, me dijo que su abuelo era un hincha muy
querido.
Con el pasar del tiempo ella regresó al estadio, además
descubrió algo, siempre que quería algo se lo pedía a su abuelo.
-Mi abuelo es más milagroso que Dios- eso me decía.
Por esto de las redes sociales pude ver un vídeo que ella
subió, es de su boda, cuando entra a la parroquia, vi a los invitados, al
novio, a ella entrando con su vestido de novia sonriendo, saben es muy cierto que
su abuelo y el equipo siguen con ella, es más me atrevo a decir que la fueron a
dejar al novio porque ella llevaba puesto encima del vestido de novia la
camiseta del Municipal Campeón de 1950.
Ufa... hoy se me dio por recordarte, mejor dicho, recordarnos, si, eso, eso es lo que exactamente pasó, recordarnos, porque vinieron de mi memoria imágenes, palabras, canciones, momentos, que sorprendentemente tenía olvidados.
Recordé cuando mezclábamos "comidas" (creo que eran eso) con tal de no salir del cuarto o lo mucho que costaba ir a la pollería que quedaba a unos 50 metros, Como costaba cheee!!!... ni tú ni yo queríamos ir. Entre películas, canciones y carbohidratos vivimos los domingos, eso decías.
Claro recordé otra frase dominguera, creo... que era algo así:
-Es domingo!... merezco gozar al menos un día de libertad, en este mundo lleno de esclavos llamados trabajadores-
Éramos contestatarios sólo los domingos.
Ja ja ja que gracioso me resulta vernos bailando (no diré el género musical para salvaguardar nuestro dizque buen gusto musical) o las veces en que me levantaba de la nada, me cambiaba y salía disparado a la calle, me timbrabas al celular para decirme
-Se te acabaron los cigarros, es lo único que te saca de la cama-
Podría mencionar algunas otras cosas pero van de lo privado a lo extraordinario y la verdad, recordar duele tanto o más que el olvido... por suerte los recuerdos y su nostalgia duran lo que dura una canción o unos minutos más pero no todo el día...