Recuerdo el cielo gris, las personas corriendo desesperadas para pararse pegadas a una pared debajo de un techo, carros que levantaban charcos de agua, veía los cerros semiborrosos, llevaba mis audífonos puestos, mi walkman en la mochila, intentaba que mi cigarro no se apague, estaba de pie a mitad del puente Quilcay, escuchando a Creedence, el mundo giraba, las personas ahora corrían y yo, yo siendo uno con el Universo mientras la lluvia caía.

