Entré al restaurante, como siempre, busqué una mesa para mí,
pedí lo que iba a comer, me puse los audífonos para escuchar música y me
desconecté del mundo mientras almorzaba.
Esa es mi rutina, hasta acá nada fuera de lo común, opté por
revisar una red social, así que puse pausa a una canción, de pronto escuché
caer unos cubiertos al plato, levanté la mirada para ver de dónde venía el
ruido y a mi costado vi a un hombre mayor que sonreía y decía:
-Aaaah terminé, llevo más de 40 años terminando primero-
La mujer que estaba frente a él acompañándolo le miró y le dijo:
-Bien, entonces mañana me ayudas a terminar primero-
Mientras ambos sonreían, él le decía:
-Está bien, mañana te ayudo, pero ahora come tranquila y
termina-
Salí del restaurante, dejándolo a él esperando a que ella
termine. Caminé hasta una esquina donde me detuve, los carros transitaban,
cerré los ojos y mientras recordaba aquella escena de la cual fui testigo, allá a la lontananza, buscaba aquella voz que me
dijera:
-Mañana me ayudas a terminar primero-

