El ser humano es un ente extraño y muy complejo, es capaz de sumergirse en la empatía y sensibilizarse por los animales maltratados, los niños maltratados o por la hambruna en alguna región lejana de su ámbito, pero si un niño se le acerca a pedirle una limosna le responde:
Había una vez un piojo que cansado de vivir entre humanos decidió vivir en otros animales, primero paso a un perro, pero las pulgas le expulsaron porque no sabía saltar, luego se mudo un gato, pero la estática de sus pelos le ponían los nervios de punta, cansado de andar en animal en animal, una mañana caminando por un muelle solo y triste vio pasar un delfín y saltó a su lomo, ya en el lomo pudo deslizarse por las olas, por el mar, maravillado por lo que vivía el piojo se aferró al delfín, luego el delfín se sumergió, el piojo quedó maravillado al ver ese universo azul que era el mar, poco a poco perdía el conocimiento y no podía respirar pero el piojo pensó que se debía por lo impactado que estaba ante tanta belleza.
En un momento dado, se desprendió del delfín y lentamente emergió a la superficie, los rayos del sol calentaron el pequeño cuerpo de un piojo que se atrevió a viajar de un universo a otro sin darse cuenta, y fue para no volver.
Iba seguido, se sentaba a la orilla, donde las olas delicadamente acariciaban sus pies, leía en voz alta y se la escuchaba reír, hablar, los moradores de aquella pequeña caleta la llamaban “la novia del mar”, porque luego de leer y dialogar con el mar solía entrar al mar y daba la impresión que acariciaba al mar cuando pasaba sus manos por las olas, con tanta delicadeza, con tanto cariño y lo más curioso o extraño de todo era que el mar la acariciaba con o a través de sus olas como si fueran sus brazos, en aquellos momentos ya los moradores de la caleta habían dejado de hacer sus cosas y escondidos contemplaban como el mar y ella se abrazaban.
Lo que las personas de la caleta no saben o pasaron por alto, es que tiempo atrás ella visitaba aquel pedazo de playa acompañada de un hombre, solían leer, jugar, hablaban, pensaban y lograban compartir el silencio, si alguien les hubiese prestado atención hubiera visto en ellos la felicidad, más una mañana él decidió entrar al mar, ella al principio se opuso, lo abrazo por la cintura, le lloró, le pidió que no lo haga y él se quedó sentado a orillas del mar, lo vio triste, lo quería tanto que verlo así le rompía el corazón, entonces haciendo un lado sus deseos le dijo que podía ingresar, él saltó de alegría, le tomó con sus manos el rostro, le dijo que cuando quisiera ella le podría visitar y que siempre estaría ahí para ella, que en las olas podría ella leer como estaba, podría saber como se sentía, luego camino hacia el mar, por un momento se atrevió a seguirlo más luego se arrepintió y cuando quiso verle las olas ya lo habían llevado al lugar al cual ella se negó ir, ese día ella lloró, lloró por la ausencia de él, por su cobardía, por sus ganas de vivir, lloró, así de simple.
Una mañana ella llegó como de costumbre, ésta vez venía sin un libro, vestida de blanco se quedó contemplando el mar, le habló algunas cosas y luego ingresó al mar, se acariciaron ante uno que otro voyeur, luego ella depositó en las olas una pequeña botella, salió del mar, le sonrió y se marchó, el mar con una de sus olas abrió aquella botella, con otra ola sacó el papel que contenía y con una tercera ola dejó una estrella de mar sobre aquel papel mojado que decía:
-Estoy enamorada, deséame suerte-
Cuentan los pescadores que desde aquel día que la novia del mar se marchó y no ha regresado, desde ese dichoso día la caleta, aquella porción de mar ya no tiene olas, se le ve calmo, las personas que lo visitan dicen que parece una piscina que es muy hermoso y que las estrellas de mar que arroja son hermosas, pero los moradores con tristeza sostienen que es un mar triste, otros dicen que es un mar muerto y otros, que impregnan algo de esperanza a la historia, sostienen que el mar espera que su novia regrese para poder alzar sus brazos y abrazarla a través de sus olas.
En la caleta esperan que algún día regrese la novia del mar para poder ver al mar feliz, ver sus olas nuevamente alzarse en el horizonte, mientras la esperan, escuchan el silbido o canto triste del mar y contemplan los deseos de aquel mar enamorado a través de las estrellas de mar.
Lo curioso es que cuando los visitantes sostienen que dicha caleta es una porción del Edén los pescadores sólo agregan:
Había una vez un grillo que se presentó a un reality show, cuando estuvo frente al jurado comenzó a frotar sus patas y comenzó a grillar, el público se quedó atónito, maravillado, el grillo dio un concierto inesperado y muy aplaudido.
Luego el presidente del jurado se levantó y dijo:
-Las reglas del programa dicen que el concursante debe de cantar-
Entonces el grillo fue eliminado ante la consternación de todos.
Para la siguiente temporada el grillo terco él, no se dejó amilanar por lo sucedido la temporada anterior, se volvió a presentar ante la alegría de muchos. En ésta ocasión el grillo ganó, la razón esgrimida por el jurado fue recibida con mucha algarabía por el público y fue la siguiente:
-Las reglas se hicieron para romperse, pero antes hay que acatarlas-
¿Será que el amor a cierta edad avergüenza?... ¿será?
Esa es la pregunta que me he venido haciendo estos últimos días y todo a razón que hace unos días atrás llegó a la oficina un señor de unos 54 años de edad, lo atendí, le realicé la entrevista de rigor para luego coordinar la visita de campo y de la vivienda. Realizada ésta parte y habiendo aprobado le indiqué el día en que podía ir a la oficina para que pueda atenderlo.
Llegó una tarde y me dispuse a ingresarlo al sistema, de pronto junto a él estaba una veinteañera, hablaron brevemente y él le dijo que la espere en casa porque iba a tardar una media hora, la joven era simpática, así que más pudo mi curiosidad y le pregunté:
-Me comentó que tenía dos hijos… ¿o me equivoco?-
-Si tengo dos hijos el mayor de 33 y la segunda de 28- me respondió
-la joven que ha estado minutos atrás… ¿es su hija?-
Bajando la mirada, cerrando los ojos y con el rostro ruborizado me respondió
Recuerdo que tiempo atrás (como el tiempo es invención humana me tomaré la licencia respectiva y diré que fueron minutos h-orales atrás, es decir, un tiempo mudo) bueno, recuerdo que encontré sentado en una banca al Gurú de gurues a messie Noe lo veía concentrado, supuse que estaba enfrascado en esa lucha interna por hallar verdades mientras se lucha con dragones y demonios, ensimismado en aquellos pensamientos en los cuales suele sumergirse buscando la verdad entre todas las verdades y que la imaginación y la vida le brindan, confieso que me llamó poderosamente la atención aquel poder de concentración que mostraba, de algo si soy consciente yo de hecho no lo lograré jamás, él estaba tan serio que confieso me invitaba a envidiarlo y de pronto se puso de pie esbozó una sonrisa y dirgiéndose a una chica preguntó:
-¿Salí bien en la foto?-
Entonces inexplicáblemente por alguna razón que ignoro recordé a Pessoa y fue en ese momento que descubrí el mensaje que messie Noe me hacía llegar, el cual transcribo para todos uds.