jueves, 4 de septiembre de 2014

Generación sensible

 
 

 
 

Un domingo al mediodía me percaté que estaba a pocas páginas de acabar de leer un libro, como el día se presentaba soleado, opté por ir a terminar mi libro y comenzar otro en la playa. Al menos una vez en la vida quería darme ese placer.
Así que enrumbé a la playa.

Al llegar noté que había personas disfrutando  de la playa a pesar de ser invierno. busqué un lugar solitario y me puse a leer, terminé de leer mi libro, una tristeza me embargo, releí algunas páginas del libro, en especial las partes resaltadas, dejé el libro concluido a un costado y tome el libro sin leer y una emoción desplazó a la tristeza.
En plena lectura escuche una voces que lograron sacarme de mi concentración, eran un grupo de niños jugando con un balón que se divertían, entonces prendí un cigarro, miré ese horizonte infinito, mágico y gris que me ofrecía el mar, dejé escuchar a los niños y en ese momento supe que ya podia retomar mi lectura y eso hice.

Leía a gusto cuando siento que alguien estaba junto a mí, giro la cabeza y era un niño o pre puber, no sabría decirlo, él trataba de leer mi libro, le quedé mirando, me miró, entonces me di cuenta que se había alejado de sus amigos que ahora jugaban fútbol en la playa y prefería leer, entonces lleno de ternura le alcancé el libro que había terminado de leer, se sentó y se puso a leerlo, y fue entonces que empezamos a leer.
No recuerdo que tiempo estuvimos leyendo, pero al cabo de un buen rato, decidí regresar a mi casa, me puse de pie, saqué un cigarro, lo prendí, tome la mochila y comencé a guardar mi libro, el niño se puso de pie, con cierta tristeza me hizo llegar el libro, en eso sus amigos que jugaban llegaron a donde estábamos, entonces no sé si fue por la presencia de sus amigos o porque ya pensaba hacerlo, pero me pregunta:

-¿Señor lo que está escrito en ese libro es verdad?
Le mire y le dije -Si y no, no porque puede ser producto de la imaginación  del escritor y si porque supongo le ocurrió o lo escuchó y eso significa que probablemente sucedió o está sucediendo o sucederá, uno nunca sabe-

Le dije esto mientras guardaba el libro en mi mochila, entonces el niño me pregunta
-¿Dónde puedo comprar un libro como ese?-

Entonces tratando de ser gracioso le respondí
-En la ferretería-
Los niños se quedaron mirando y noté que no pudieron evitar comenzar a reír, y comencé a reír con ellos.
Uno de los niños dijo:

-Que tío para huevón, en las ferreterías solo venden clavos-
-Seguro que se robó los libros o está borracho- dijo otro

Se dieron media vuelta y en medio de risas burlonas y otras frases se marcharon y yo que para ese momento ya había dejado de reír y de pie los vi alejarse, entonces pensé:
-Qué generación para más sensible se avecina-

 
 

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