Él vio la hora, eran las 2:37am, pensó que ya había
trabajado demasiado, intentó conectarse pero el sueño que comenzaba a sentir lo
desanimó.
-Será siempre lo
mismo, las mismas domésticas y obreros hablando de cosas que ignoran- pensó
Bajó a la calle, lloviznaba, sintió frío y buscaba con la
mirada un taxi que lo llevase a su hotel pero no vio alguno –Estos miserables taxistas nunca aparecen
cuando se los necesita- se dijo a sí
mismo, mientras miraba como un faro iluminaba la llovizna.
Estuvo tan concentrado en el faro que no se percató que un
taxista le tocaba la bocina, al verle se subió al taxi y le dijo en inglés:-Por favor señor lléveme al Grand Hyatt Beijing-
El taxista al escucharlo le dijo:
-Entendido señor-
Y el coche arrancó conociendo su destino. El taxista lo
miraba por el espejo retrovisor, entonces se animó a decirle:
-Señor me parece que usted no es de acá-
-Así es- le respondió
-Por un momento me confundí, tiene rasgos mongólicos pero su
inglés sí que no es de acá-
-Sabe mongo, solo conduzca, ok- dijo
-No buscaba ofenderlo señor- le dijo el taxista –sólo le
decía lo que pensé y trataba de entablar un diálogo para que el viaje no sea
aburrido-
-Mire señor yo solo deseo llegar a mi hotel y descansar, no
pretendo escucharle a usted y sus historias como que su país es el mejor de
todos y que su taxi lo compró con amor, para mí eso son estupideces, así que
conduzca y no sea un igualado-
El taxista quiso agregar algo pero al verle tan molesto,
desistió y siguió manejando en silencio. Al llegar al hotel Grand Hyatt Beijing
le indicó el coste del viaje, él le dio el importe y le pidió que se quedara
con el vuelto, el taxista rió por dentro –ja… para US$2,00 miserables de vuelto-
Él entró al hotel, se dirigió a recepción pidió la tarjeta
de su habitación y subió al ascensor, llegó a su piso, abrió la puerta y le
sorprendió ver a la mucama.
-Señor, disculpe ud. como me dijeron que tardaría en venir
decidí limpiar y arreglar su habitación- le dijo la mucama asustada por su
llegada.
-A las 3am señora,
¿está usted cuerda?-
La mucama al oírle decidió marcharse, él miró lo limpia y
ordenada de la habitación, luego se mudo de ropa, ya estando acostado pensó:-¿Qué demonios ve Strauss-Kahn a las mucamas, por Dios?-
Luego comenzó a pensar en su día y recordó a la mucama, cuando entro
ella estaba terminando de acomodar la cama y pudo ver su gran culo, su
majestuoso culo, recordó cómo se contorneaba al vaivén de alguna canción que
ella cantaba pero que él no pudo distinguir.
Comenzó a tocarse los testículos y el pene, mientras
imaginaba acercarse por detrás a la mucama, conforme imaginaba que le levantaba
el vestido y le bajaba las bragas su pene se endurecía, imaginaba apretujar sus
nalgas, morderlas, subir sus manos por la cintura buscando las tetas de la
mucama, sintió el deseo de cachetear esas nalgas redondas, deliciosas, imaginó
que la iba a penetrar cuando de pronto sintió que sus piernas se endurecían y
sintió un cosquilleo en la punta del glande y supo que ya había acabado.
Cuando regresó del clímax se dio cuenta que había mojado las
sábanas, entonces decidió llamar a recepción y pedir que cambien las sábanas de
la cama porque estaban sucias.
A los pocos minutos tocaron la puerta al abrirla, tremenda
fue su sorpresa al ver a la misma mucama que encontró minutos antes, sintió un
deseo de poseerla, la mucama se dirigió a la cama, él pensó si podía empujarla
a la cama y poseerla ahí mismo, pero cuando la mucama destapó la cama y
al notar lo mojada que estaba, se contuvo.
La mucama cambió las sábanas luego se dirigió hacia él, lo
quedó mirando, estaba con un rostro libidinoso, sus ojos destilaban lascivia, llevaba
la máscara de un gorila en las manos, ella lo miró y antes de cerrar la puerta
y marcharse le dijo:
-Ten algo de dignidad pelotudo-

Gracioso, experiencia propia?
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