Eran
las 10 de la mañana, sentado en mi módulo hacia un expediente, de pronto se
acercó a mí, me dijo que lo acompañará, entramos a un restaurante, se sentó y pidió
algo para comer, le sirvieron luego me miro y me dijo:
-¿Desayunaste?-
Le
dije que no.
-Hacías
tu trabajo, lo sé- pidió otro desayuno y agregó –sabes, quiero que sepas que lo
que haces tú ahora con el tiempo vendrá otro y lo hará, bien o mal pero lo hará,
así que permítete vivir, el trabajo nunca se acabará pero tú si, ser
responsable en esta vida es saber vivir, no vivas para trabajar, trabaja para
vivir-
Le
quedé mirando, le escuché y me pareció irresponsable, un relajado carente de ambición,
que si podía dejar de trabajar lo haría, poco professional, en resumen un procrastinador, pero con el correr de los años, luego
de malas noches, incontables enfermedades y accidentes que he sufrido a causa del trabajo, algunas
mañanas me siento a desayunar, cierro los ojos y en silencio traigo su voz al
presente para decirle que tiene razón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario