Estando sentado comencé a recordar como la conocí, mientras esperaba que ella llegase.
Ya recuerdo, me gustaba una chica de cabello corto con lentes, veía en ella una mezcla de intelectual y rebelde, eso me atraía mucho, en una reunión estando decidido a hablarle, en ese momento se acercó y me comenzó a hablar, alta, cabello castaño, lacio, hasta la mitad de la espalda, frente amplia, ojos marrones grandes, nariz respingada, labios carnosos, en especial el inferior, pechos grandes, cintura no tan estrecha, caderas amplias, buenas piernas.
Me hizo preguntas de no sé que cosas, comenzamos a hablar, yo deseoso de terminar de hablar con ella pero veo que detrás de ella estaba la chica de gafas de leer y cabello corto besándose con otro pata, recién en ese momento presté atención a nuestro diálogo.
Conversábamos todos los días, después de clases nos esperábamos y luego yo la acompañaba a su casa, creo que íbamos caminando porque nos tomaba más tiempo.
En una ocasión, camino a su casa, tropecé con una parte levantada de la acera, di unos pasos pero no caí, entonces me erguí y dije: Casi me hago mierda, mientras sonreía.
Entonces ella avanzó apresurada a mí y mientras me abrazaba por el cuello me besaba, yo, sorprendido al inicio, tomé control del momento y la abracé y comencé a acariciar su espalda, los bordes de su espalda, bajé a sus glúteos, subí por su espalda de nuevo hasta sus hombros, cuando empecé a morder sus labios mis manos volvían a acariciar los costados de su cuerpo por la cintura hasta los glúteos.
Desde aquel día hubieron diversos besos los besos volados, los besos pasionales, besos con mordidita de labios, otros en los cuales saboreaba su lengua, otros en lo que bebí su saliva, besos con bocanada de tabaco, besos con gemidos, otros con risas, otros con mordidas, le besé sus cabellos, su frente, sus cejas, ojos, su nariz, su quijada, su cuello, sus hombros sus senos, sus pezones, debajo de los senos, su ombligo,su sexo, sus muslos, sus pantorrillas, la besé toda con toda la imaginación que tuve.
En éste instante que la estoy viendo, estoy convencido que ya no hay más besos que darnos, lo sé porque ella está besando a otro pata, después que el cura dijera, los declaro marido y mujer.
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