domingo, 19 de octubre de 2014

Desaparecidos



Y estoy contemplando mi techo mientras fumo un cigarro, por breves instantes se filtra en mi pensar un tema de que habla sobre desaparecidos, me es inevitable recordarte, soy sincero procuro no recordarte, pero un alud de recuerdos descienden del olvido a mi presente y sé que aunque me parezca que el tiempo se ha detenido, no es así, más por el contrario, transcurre más rápido, supongo que a esa relatividad se refería Einstein.

No recuerdo cuando ni como, lo que sí recuerdo es que alguna vez tomé tu mano muy fuerte, te miré a los ojos y te dije:

-Si alguna vez dudas y tienes miedo, pide que nuestras vidas colisionen como colisiona un avión, pídelo porque quiero que veas que ambos sobreviviremos, luego toma mis manos, hazlo porque yo sé que sólo en ese momento me entenderás-

Me miraste, te sorprendiste por mi pedido, asumiste que estaba errado, me lo dijiste con unas bromas y luego levantaste mis cabellos y me diste unas palmadas en la frente. Yo hasta hoy ignoro si me entendiste en ese momento o lo hiciste después o hasta hoy sigues sin entender mis palabras y mi silencio.

El tiempo pasó y el Universo alineó sus planetas para cumplir con mi pedido.

Así fue como con el tiempo nuestras vidas colisionaron, perdimos el conocimiento, lo recobramos cuando sentimos la presencia el uno del otro, pero ni tú pudiste tomar mis manos ni yo me atreví a mirarte nuevamente a los ojos.

Hemos sobrevivido a la colisión como te lo dije alguna vez, despertamos en caminos diferentes, caminos que decidimos seguir, caminos en los cuales no hay marcha atrás, caminos que nos esclavizan a un destino que juntos nunca quisimos, caminos en los cuales tú y yo nos sentimos desaparecidos.

Toma mis manos que deseo mirarte a los ojos, deseo que ambos veamos ese camino en común que hallaremos en nuestras miradas…  esta canción se vuelve a filtrar en mis pensamientos y me sacude.

Hemos sobrevivido a la colisión.

Toma mis manos, mírame, sonríe y pide que nuestras vidas vuelvan a colisionar porque sé que ambos sobreviviremos.

Toma mis manos porque mientras te sonrío y acomodo tus cabellos estoy pidiendo que nuestras vidas colisionen porque sobreviviremos.

No te olvides que antes hemos sobrevivido, pide que nuestras vidas colisionen nuevamente como colisiona un avión porque deseo despertar a tu lado y no estar como ahora, que estamos desaparecidos.
 

viernes, 17 de octubre de 2014

Aprenderás

 
 

Después de algún tiempo aprenderás la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.
 
Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni los regalos son promesas....
 
Comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza alta y la mirada al frente, con la gracia de una mujer y no con la tristeza de un niño y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos, y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.
 
Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado. Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitaras perdonarlas. Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.
 
Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.
 
Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa que es lo que tienes, sino a quien tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.
 
Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos, si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian.
 
Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.
 
Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.
 
Comenzaras a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar.
 
Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.
 
Aprenderás que no importa a donde llegaste, sino a donde te diriges.
 
Aprenderás que si no controlas tus actos ellos te controlaran y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.
 
Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario enfrentando las consecuencias...
 
Aprenderás que la paciencia requiere mucha práctica.
 
Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte.
 
Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
 
Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.
 
Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y seria una tragedia si lo creyese, porque le estarás quitando la esperanza.
 
Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho de ser cruel.
 
Descubrirás que solo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo...
 
No siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.
 
Aprenderás que con la misma severidad conque juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.
 
Aprenderás que no importa en cuantos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.
 
Aprenderás que es uno mismo quien debe cultivar su propio jardín y decorar su alma, en vez de esperar que alguien le traiga flores.
 
 
Jorge Luis Borges.

 
 
 
 
 
 

domingo, 7 de septiembre de 2014

Estrellas, grillos y dos sentir



Una historia breve sobre dos personas que se aman desde el milenio pasado.

Todas noches él acostado en su cama se lleva una uva a la boca, cierra los ojos y recordando y pensando y otras imaginando se queda dormido. En sus sueños él sale de su habitación y comienza a volar a donde ella está, se transforma en un grillo, entra a su habitación, la observa, luego comienza a grillar y en ese grillar él le dice que la sigue amando y ella se queda profundamente dormida con una sonrisa.

Ella todas las noches acostada en su cama se queda contemplando el cielo estrellado a través de su ventana, busca la estrella más brillante y cuando la encuentra no deja de mirarla hasta quedarse dormida al ritmo del grillar de un grillo. Luego en sus sueños vuela hasta el cielo, con sus manos toma la estrella más brillante, viaja hasta donde está él, le besa los labios, le dice que nunca dejó de amarle y le deja en su boca esa estrella transformada en una uva y él esbozando una sonrisa comienza a comerla.



jueves, 4 de septiembre de 2014

Generación sensible

 
 

 
 

Un domingo al mediodía me percaté que estaba a pocas páginas de acabar de leer un libro, como el día se presentaba soleado, opté por ir a terminar mi libro y comenzar otro en la playa. Al menos una vez en la vida quería darme ese placer.
Así que enrumbé a la playa.

Al llegar noté que había personas disfrutando  de la playa a pesar de ser invierno. busqué un lugar solitario y me puse a leer, terminé de leer mi libro, una tristeza me embargo, releí algunas páginas del libro, en especial las partes resaltadas, dejé el libro concluido a un costado y tome el libro sin leer y una emoción desplazó a la tristeza.
En plena lectura escuche una voces que lograron sacarme de mi concentración, eran un grupo de niños jugando con un balón que se divertían, entonces prendí un cigarro, miré ese horizonte infinito, mágico y gris que me ofrecía el mar, dejé escuchar a los niños y en ese momento supe que ya podia retomar mi lectura y eso hice.

Leía a gusto cuando siento que alguien estaba junto a mí, giro la cabeza y era un niño o pre puber, no sabría decirlo, él trataba de leer mi libro, le quedé mirando, me miró, entonces me di cuenta que se había alejado de sus amigos que ahora jugaban fútbol en la playa y prefería leer, entonces lleno de ternura le alcancé el libro que había terminado de leer, se sentó y se puso a leerlo, y fue entonces que empezamos a leer.
No recuerdo que tiempo estuvimos leyendo, pero al cabo de un buen rato, decidí regresar a mi casa, me puse de pie, saqué un cigarro, lo prendí, tome la mochila y comencé a guardar mi libro, el niño se puso de pie, con cierta tristeza me hizo llegar el libro, en eso sus amigos que jugaban llegaron a donde estábamos, entonces no sé si fue por la presencia de sus amigos o porque ya pensaba hacerlo, pero me pregunta:

-¿Señor lo que está escrito en ese libro es verdad?
Le mire y le dije -Si y no, no porque puede ser producto de la imaginación  del escritor y si porque supongo le ocurrió o lo escuchó y eso significa que probablemente sucedió o está sucediendo o sucederá, uno nunca sabe-

Le dije esto mientras guardaba el libro en mi mochila, entonces el niño me pregunta
-¿Dónde puedo comprar un libro como ese?-

Entonces tratando de ser gracioso le respondí
-En la ferretería-
Los niños se quedaron mirando y noté que no pudieron evitar comenzar a reír, y comencé a reír con ellos.
Uno de los niños dijo:

-Que tío para huevón, en las ferreterías solo venden clavos-
-Seguro que se robó los libros o está borracho- dijo otro

Se dieron media vuelta y en medio de risas burlonas y otras frases se marcharon y yo que para ese momento ya había dejado de reír y de pie los vi alejarse, entonces pensé:
-Qué generación para más sensible se avecina-

 
 

lunes, 1 de septiembre de 2014

No tiene precio

 

 

Una mañana decidí salir a correr, mentalizado en llevar la vida que siempre he querido llevar, no sé si saludable pero si reconfortante.

Vestido deportivamente bajé a la playa y me puse a correr en la arena, los primeros metros me fueron muy duros, así que opté por estirar los músculos unos minutos, de esta forma no me dolerían.

Luego de una breve calistenia, comencé a correr y tras esto empecé a toser, lo atribuí a todos los cigarros que fumo al despertar, entre mi pensaba –esto, pronto cambiará-

Comencé a correr mas rápido, tratando de exigirme, al punto de querer dejar mi mayor esfuerzo (es mi naturaleza de ser) de pronto empecé a sentir cierto mareo que supuse se debía al oxigeno que venía del mar, cosa que me puso muy contento.

Seguí corriendo y me comenzó a doler el pecho, entonces me dije emocionado -woww mi corazón ahora si está trabajando, con éste bombeo limpiará todas mis venas-

Entonces redoble esfuerzos y me comenzó a cosquillear el brazo y me dije -ahora mis músculos están trabajando por el esfuerzo que hago- y seguí corriendo con una sonrisa en los labios.

No sé en qué momento pero el dolor en el pecho fue tal que caí casi inconsciente en la arena, ahí mismo en la arena con lágrimas en los ojos, un dolor de mierda en el pecho, tragando saliva y arena y como dije a segundos de perder el conocimiento, traté de pedir ayuda, levanté mi mano y la mirada buscando a alguien pero oohhh sorpresa mía, no había nadie en la playa, solo un grupo de aves, fue entonces que pensé -en esta puta ciudad de más de 50 mil habitantes, ¿nadie sale a correr a la playa por la mañana de un lunes de invierno?-

Entonces al verme solo en la playa, no me quedó más remedio que ponerme boca arriba, limpiarme la arena que no trague y seguía en mi cara, me golpee el pecho y le dije a mi corazón -las veces que te hirieron también yo sufrí así que ahora muchacho no jodas y sigue para adelante- lo golpeé más y más fuerte hasta que de pronto el dolor, el mareo y el cosquilleo pasaron.

Me puse de pie, tosí y comencé a caminar oliendo el mar.

A días de este suceso he llegado a una hermosa conclusión que es...

Ser el único pelotudo que sale a correr a la playa un lunes cualquiera en invierno, es una experiencia infartante  y eso no tiene precio.

 
 
  

miércoles, 13 de agosto de 2014

Tenía razón...


 

Eran las 10 de la mañana, sentado en mi módulo hacia un expediente, de pronto se acercó a mí, me dijo que lo acompañará, entramos a un restaurante, se sentó y pidió algo para comer, le sirvieron luego me miro y me dijo:
-¿Desayunaste?-

Le dije que no.
-Hacías tu trabajo, lo sé- pidió otro desayuno y agregó –sabes, quiero que sepas que lo que haces tú ahora con el tiempo vendrá otro y lo hará, bien o mal pero lo hará, así que permítete vivir, el trabajo nunca se acabará pero tú si, ser responsable en esta vida es saber vivir, no vivas para trabajar, trabaja para vivir-

Le quedé mirando, le escuché y me pareció irresponsable, un relajado carente de ambición, que si podía dejar de trabajar lo haría, poco professional, en resumen un procrastinador, pero con el correr de los años, luego de malas noches, incontables enfermedades y accidentes que he sufrido a causa del trabajo, algunas mañanas me siento a desayunar, cierro los ojos y en silencio traigo su voz al presente para decirle que tiene razón.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 27 de julio de 2014

Consuelo


 

Era una tarde hermosa, el cielo nublado, una garua tan delicada y persistente que mojaba las calles, la típica tarde de invierno, sentado en mi módulo preparaba un expediente, recién eran las 16 horas, así que tiempo como que tenía, enfocado en mi trabajo no me percaté que tres personas estaban de pie frente a mí, una de ellas levantó la voz para saludarme, razón por la cual dejé de hacer lo que estaba haciendo, las saludé, luego pedí disculpas por no haberlas visto llegar y les pedí que se sentaran.

Inmediatamente reconocí a uno de ellos, es un cliente al cual atendí meses atrás, al verlo acompañado sabía que me esperaba lo peor, esperé unos segundos para que los tres estén cómodamente sentados, y sin dejarles hablar me dirigí a mi cliente y le dije:

-Confío que me traiga buenas noticias, para las malas esta tarde no tengo paciencia ni humor-

Ante esto, el hombre que lo vi deseoso de hablar bajó la mirada, en eso habló la mujer, me dijo que era su hermana y que venía a acompañar a su hermano porque éste había tenido una perdida, lo cosechado no le permitía pagar la totalidad de su deuda, solo una parte y que dinero en si ya no tenía porque había optado por sembrar nuevamente.

Ante esta declaración lo quedé mirando molesto y le dije:

-¿Cómo que no tienes dinero para pagar tu deuda?, ¿preferiste sembrar y no venir a pagarnos?, sabes que tienes un compromiso moral, el cual es pagar tu deuda, hemos confiado en ti, hemos creído en ti por tal razón se te otorgó un crédito, porque estábamos convencido que lo devolverías pero ahora estás acá y tu hermana me dice que no pagarás, ¿crees qué eso es lo correcto?-

Iba a continuar hablando pero fui interrumpido por el segundo sujeto que se presentó y me dijo que el sacerdote del centro poblado en donde viven, para esto pensé -¿Qué coño hace un cura acá?- y comenzó a decirme que su presencia se debía a que  mi cliente era una persona respetada en donde vivía, gozaba del respeto de todos los moradores de dicho lugar, pero que por cuestiones ajenas no había podido lograr tener el ingreso para que pueda hacer frente a su deuda y que apelaba a mi sensibilidad y comprensión para que pueda ayudarlo.

Lo quedé mirando y le dije:

-Padre no deseo que tome a mal mis palabras, se las digo con respeto, quiero que entienda que usted no está en la beneficencia sino en una financiera, acá no regalamos el dinero, acá lo prestamos para que las personas cuenten con el fondo necesario para que inviertan y tengan ganancias al final-

Fui interrumpido por la hermana que me dijo que apelaba a mí sensibilidad de padre y a Dios para que ayude a su hermano, cuando dijo Dios no pude evitar esbozar una sonrisa, yo no creo en el Dios antropomorfo de los monoteístas, así que le dije muy cortésmente que Dios no tenía nada que ver en esta situación, que quién debía pagar la deuda era su hermano y no Dios.

 Entonces mi cliente habló:

-Amigo, yo no creo en Dios, pero si Dios existe, me queda el Consuelo de que no es todo lo poderoso que dicen que es y que lo puede todo como dicen, porque él no logró que yo fuera feliz, en éste momento no tengo fé ni tengo dinero, pero si necesito que usted me ayude-

Lo quedé mirando sorprendido y he de confesar que con mucha admiración, el rostro del cura y su hermana eran de –la cagó- pero yo pensaba diferente, le pregunté si había traído dinero, me respondió que si, entonces le hice firmar la documentación necesaria para un refinanciamiento, le dije que haga el pago, que luego suba el voucher y que al día siguiente le haría una visita a su campo.

Cuando se marchaba no pude evitar ponerme a pensar en sus palabras que se repetían en mi cabeza a cada instante y entonces entendí o creí que ese también podría ser mi consuelo.
 
 
 
 


sábado, 21 de junio de 2014

Bocanada de nostalgia


 
 
Y entonces ella le quedó mirando y le dijo –Entonces te propongo ser mi novio-
Él la miró y le respondió –No podría, un hombre como yo, entrado ya, años atrás en los 40 no hace propuestas de noviazgo, sólo hace propuestas indecentes-
Mientras sacaba un cigarro que luego prendió, una canción y un poema se le presentaron, y fue que tuvo una bocanada de nostalgia.
 
 
Poema 20


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
 



 
 

viernes, 13 de junio de 2014

Esto no es un cuento

 
 
Entonces él la quedó mirando y le dijo -El sol es un astro que ilumina parte del planeta y a eso le llamamos día- luego sacando un geranio del bolsillo que le mostro dijo -y tu presencia ilumina mi vida y a eso le llamo amor-
Ella tomó el geranio lo olió, distinguió el aroma del tabaco y le regaló una sonrisa, ambos se miraron y sus miradas estaban empapadas de amor y fue entonces que un grillo que estaba de espectador, al ser testigo de tanta felicidad se puso a grillar, porque se dice que los grillos grillan cuando están frente a una persona enamorada.
Esto que he narrado no es un cuento, es parte de dos vidas, es dos vidas, esto sucedió hace tiempo en una ciudad, frente a un patio de llaves hace más de 20 años atrás, esto sucede ahora y seguirá sucediendo en el tiempo, porque el amor cumple la primera ley del Universo, es decir, no se crea ni se destruye, solo se transforma, y se transforma de amor adolescente a un amor juvenil, luego a un amor adulto, luego a un amor senil para continuar a un amor eterno, debe ser esta capacidad que tiene el amor que ha llevado al hombre a afirmar -sin temor a equivocarse- que el amor no tiene edad, y lo más curioso es que el amor no cumple con la segunda ley del Universo, la ley de la Entropía, por lo tanto el amor no se consume a sí mismo y no envejece,  por lo tanto no muere, en éste momento pienso que es esa la razón –probablemente- que algunos amores resulten incomprensibles para muchas personas, esto le confiere  al amor un halo de misterio, ergo lo que no se puede entender muchas veces no se acepta.
El amor es cuna de historias muy bellas, de él han surgido leyendas que se han eternizado en el tiempo, por ejemplo la leyenda esta que cuenta que un grillo grilla frente a una persona enamorada data de unos 20 años pero para las personas que han escuchado esta historia, y que  coincidentemente han escuchado a un grillo grillar en esas noches en las cuales estaban pensando en la persona amada, en donde las lágrimas o las alegrías se convierten en amor eterno, asumen que es una leyenda que lleva mucho verdad y mucho de tiempo, no sabrían ellos precisar cuánto, pero asumen que es mucho.
Esto que he narrado créanme es la vida misma (al menos la mía lo es), desde ahora sabemos o se asume cual es la razón misma del grillar de los grillos, porque el acto mismo que tienen los grillos machos de frotar las patas para atraer a la hembra es otra forma de amar que el hombre no es capaz de entender y/o de aceptar, porque el amor es en sí misterioso, en este punto puedo decir que hay versiones animales del amor, en esencia el amor es felicidad, es un conjunto de sentimientos y emociones que nos resultará en algún momento incomprensible pero eso no le quitará su belleza, más por el contrario, el amor es sencillo, esa simpleza le confiere el don de la creación de momentos eternos y son justamente esos momentos que se eternizan en leyendas, y créanme cuando les digo –teniendo a un grillo lila grillar en mi cabeza y en mi pecho- que esto no es un cuento.
 
 
 
 

lunes, 9 de junio de 2014

Hoy ya no estoy, ni estaré

 
 


No hay nostalgia peor que añorar
lo que nunca jamás sucedió.
Joaquin Sabina

Y ya nadie me escribe diciendo:
No consigo olvidarte, quisiera que estuvieras conmigo.
Joaquin Sabina


Lo que yo quiero, corazón cobarde es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
Y matarme contigo si te mueres
Porque el amor cuando no muere mata
Porque amores que matan nunca mueren.
Joaquin Sabina


La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil,
que cuando uno empieza a aprenderlo,
ya hay que morirse.
Ernesto Sábato

Quisiera esta noche, tenerte conmigo amor
no quiero ni pensar que un día me faltas tú
no quiero ni pensarlo, amor
Leo Dan

 
Hoy ya no hay sonrisas con o sin espejos, hoy ya no dormiré ni despertaré escuchando tu voz, hoy se acabaron las bromas, el sarcasmo sobre la edad, la estatura, hoy las uvas, las fresas y la leche condensada no son dulces ni sensuales, hoy el tiempo se detuvo, hoy es como ese ayer, hoy ya no hay futuro, no hay planes, solo es hoy, hoy es como ayer y mañana y pasando mañana y el próximo mes y el próximo año, de acá 10 años, de acá a 22 años, cuando muera, ó 1 año ó 10 años o mil años después de muerto serán como hoy, hoy tengo que sonreír es la única forma que tengo de justificar las lágrimas, ya que digo que rio hasta llorar, hoy digité tu número 345 678 984 6790 veces y solo marqué dos veces y hoy supe que no contestarías, hoy deseo que sufras como yo sufro, porque tengo el maldito consuelo que si no pudimos estar juntos y ser felices por más amor que nos tenemos, al menos hoy compartamos el dolor de nuestra ausencia, hoy mi mirada te busca en la nada, hoy busco envolverme en tus cabellos, hoy deseo que huelas mis dedos con aroma a tabaco, hoy conozco el odio, hoy conozco la impotencia, hoy sufro, hoy deseo estar frente a ti, hoy tu fotografía no me da respuestas, hoy los chocolates no pueden verme, hoy la luna nueva, esa de luna de los enamorados, no sé si de tristeza o porque se fue contigo o porque ya estoy ciego no la he podido ver, hoy mis libros se han cerrado y no quieren hablarme, hoy la historia se quedó sin ti y ya no tiene voz, hoy deseo comer uvas, solo una vez más, hoy deseo abrazarte una vez más, hoy volví a llorar por ti, hoy sé que mañana estaré sin ti, hoy no sé, hoy no entiendo, hoy ignoro porque las personas pueden meterse entre dos seres que se aman y no dejarles ser feliz, hoy odio toda interferencia para que la felicidad exista entre dos personas, hoy odio sentir odio, hoy odio no poder tomarte en mis manos, besarte, mirarte a los ojos y ver que nos amamos, hoy deseo robarte a ti y quien amas, hoy deseo saber ¿por qué esta vez?, hoy descubrí que amarte todos  estos años no fueron suficientes para que te quedes conmigo, hoy los geranios duelen, hoy nos queda una canción, hoy deseo escuchar tus vivencias, hoy pídeme la luna, hoy pídeme bailar, hoy pídeme que cocine, hoy pídeme que caminemos tomados de la mano, hoy pídeme que no te abandone, hoy di que me amas… hoy ya no estás.
Hoy descubrí que de nada sirvió que la vida te enseñe a amarme porque simple y llanamente no fuiste capaz, ni supiste valorar algo tan propio, tan tuyo, no valoraste ni hiciste respetar tus sentimientos y mucho menos sabrás las repercusiones de ellos no solo en ti, en tu vida, en todo.
Hoy elijes otras manos, espero no te resulten ásperas y dolorosas como lo es la cobardía y las mentiras, como lo es tu alejamiento.


Hoy quisiera que el mundo sea realmente una mierda, sólo así justificaría por lo que estoy pasando, se justificaría mi dolor, pero tú estás en el mundo y es entonces que el mundo se embellece porque realmente eres Bonita, toita bonita.
 
Hoy no te abandoné… pero…
Hoy más que nunca quiéreme aunque sea de verdad, quiéreme sin el mínimo pudor, quiéreme que mañana ya murió, hoy quiéreme.
 
Hoy ya no estoy, ni estaré.
 





 
 
 
 
 

domingo, 20 de abril de 2014

Cuando empecé a quererme

 
 
"Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta, y en el momento exacto y, entonces pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre ....Autoestima.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional no son sino una señal que voy contra mis propias verdades.  Hoy sé que eso es... Autencidad.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente,  y comencé a ver que todo lo que acontece, contribuye a mi crecimiento hoy sé que eso se llama... Madurez.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comencé a percibir cómo es ofensivo tratar de forzar alguna situación, o persona, sólo para realizar aquello que deseo, aún sabiendo que no es le momento, o la persona no está preparada... incluso yo mismo. Hoy sé que el nombre de eso es... Respeto.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable... personas, situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo, al principio mi razón llamó esa actitud egoismo. Hoy sé que se llama... Amor propio.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de temer tener tiempo libre, y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé que eso es... Simplicidad.
 Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces.
Hoy descubrí la ... Humildad.
 
Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, dejé de estar reviviendo el pasado, y de preocuparme por el futuro. Ahora me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama... Plenitud.

Cuando empecé a quererme a mí mismo de verdad, percibí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando la coloco al servicio de mi corazón, tiene un gran y valioso aliado.Todo eso es... ¡Saber vivir!"
 
CHARLES CHAPLIN,
Actor, Director, Productor, Creador de los estudios UNITED ARTIST y posiblemente el mejor cómico de todos los tiempos,
EN SU DISCURSO ANTE LOS INVITADOS EN SU SETENTA CUMPLEAÑOS.
  
 

viernes, 11 de abril de 2014

Obituario



Con un ramo de claveles en la mano y en la otra un periódico, caminó lentamente, mirando fijamente al grupo de personas que la rodeaban, se abrió paso entre ellos, le acercó el ramo de claveles que dejó a un lado, cerrando los ojos la miró y le dijo:
-Tenemos una cita a las 12 así que aquí estoy, vine a decirte que te quiero desde hace años atrás-

Luego se apartó de aquel grupo, se sentó en el césped, sacó un cigarro y se puso a recordar, recordar, recordar.

“A veces me cuesta comenzar una historia, un relato, ocurre que el final de la historia llega a mí de pronto, llega aquel desenlace, no sé cómo pero llega y yo lo siento en el pecho, entonces debo buscar el origen de ese sentir que está ahí en el desenlace o en mi pecho, siento que la historia comienza a desplazarse por mi pecho, dentro de mí, que quiere salir, siento mi pecho ondular, que algo busca emerger, entonces me pongo a pensar, me dejo arrastrar por ese sentir, y comienzan las imágenes, los diálogos a aparecer, y si no tengo algo donde escribir ese sentir comienza a desaparecer, así como muchos de mis recuerdos yacen en el olvido, muchas historias yacen en mi pecho.”
Revisaba atento aquello que había escrito en una red social, algunos “Me gusta” lo tenían contento, luego comenzó a leer los comentarios, algunos felicitándolo por el escrito, agregando palabras para dar conformidad con lo leído, otros burlándose, entonces pensó –Si hubiera colgado la foto de una mujer desnuda, en este momento tendría más “me gustas” que esta confesión simple y porque no decir absurda y desubicada-

Comenzó a revisar en su móvil y encontró la foto de su compañera de trabajo en el cual ella estaba agachada en 90º y se podía ver en primer plano su trasero –Podría titularla como “Exuberante” o “Así cualquiera ama trabajar”- pensaba mientras veía la foto.
La página de la red social le avisó que alguien más había comentado su estado, así que optó por revisar, esperaba una burla más, llega un momento en el cual esperar lo peor se vuelve un hábito producto de la constante, así que al leer

-Siempre me gustó lo que escribías cuídate, besos y abrazos-
Se fijó quién le había escrito, sentía algo de ternura, de calor en esas palabras. Era Odette, empezó a buscarla en el cajón de sus recuerdos, fue fácil hallarla, Odette era la compañera de la universidad por la cual siempre había suspirado, siempre se sintió atraído por ella, aunque nunca intentó invitarla a salir porque estaba en su pensar no tener relación de cualquier índole con alguna de sus compañeras de carrera, dado que sentía su espacio invadido, pero Odette fue la única mujer que lo había empujado a cuestionar ese pensar que tenía, él era testigo de cómo muchos compañeros suyos terminaban siendo parejas entre sí, pero claro él se negaba a formar parte de ese grupo, pero a su vez Odette tan bella, tan frágil, tan tierna, ¿por qué no invitarla a salir?. Jamás lo hizo.

Ahora que miraba atrás no se explicaba el por qué le había parecido inalcanzable, ¿fue ella misma y ese silencio que los envolvía cada vez que por alguna casualidad que no lograba entender estaban a solas?, ¿fue que él es muy pegado a sus principios?, como fuese, eso fue años atrás, pero ahora ella estaba ahí, había aparecido de la forma menos imaginable, -¿la tenía entre mis contactos? Joder y recién me entero- eso pensaba cuando leía y releía el comentario, entonces decidió mandarle un mensaje por el chat
-Odette, salutes-

-Ju qué tal, ¿cómo estás?-
-Pues acá, súper-

-Bonitas palabras las que dejaste en tu muro, muy profundas, muchas cosas nos cuesta decirlas y entenderlas y eso que las tenemos en nosotros-
-Probablemente sea eso, el que estén dentro de nosotros por eso nos resulta más difícil verlas con claridad-

-Como que en nuestras cosas perdemos cierta objetividad-
-Por los sentimientos-

-Sin lugar a dudas-
-Oye Odette, ¿estás en la ciudad?-

-Siempre estuve, nunca me fui, eres tú el que desapareció, desde la graduación que no te veo-

-jajaja ¿cómo que desaparecí?
-Pues no vas a las reuniones de reencuentros-

-Aaahh cierto, no voy-
-Cuando asisto, pregunto por ti, para saber algo de ti pero nadie sabe de ti-

Pensó -¿Entendí bien?, ¿pregunta por mí?-
-Bueno si gustas, te paso el número de mí móvil, así estamos en contacto-
-Genial, yo también te paso el mío-

Aquella conversación que se prolongó por más de 2 horas, se había quedado impregnada en su mente, hablando mayormente sobre eventos del pasado, mezclados con los eventos actuales y uno que otro plan a futuro, el cual –lógico- se podía comentar. A raíz de esta y de muchas otras prolongadas conversaciones en el transcurso de los días, pudo darse cuenta que habían pasado 5 años desde la última vez que se vieron, ella trabajaba en un área muy distinta a la suya, relacionista público de un consorcio agroexportador, con una maestría recién concluida, ya tenía una casa que estaba pagando, un vehículo y conocía muchos países, él por el contrario trabajaba como editor de un pequeño periódico, además colaboraba para diversas pequeñas revistas que lograban tener (en el mejor de los casos) 3 ó 4 números para luego desaparecer, vivía en un cuarto el cual había convertido a fuerza de coraje, en un pequeño departamento de una pieza, donde la cama hacía de sofá, un pequeño frio bar hacía de mesa, este, su pequeño mundo era alquilado y solo conocía las calles por donde transitaba a pie.
Las conversaciones se hicieron cada vez más constantes y ya no sólo por chat sino por móvil, en todas ellas reinaban las bromas, las risas y las palabras de afecto no tardaron en aparecer, al comienzo como un cumplido pero paulatinamente fueron la expresión de los sentimientos.

Él no se había percatado el tiempo, mejor dicho los días que habían estado hablando juntos, solo recordaba cómo empezó, hasta que una noche mientras hablaban…
-Ju, espero no molestarte con mis llamadas-

-Para nada, sabes, realmente me gusta dialogar contigo, hablamos desde hace…-
-Una semana-

-Vaya, si una semana-
-si-

-Y me parece que fue hace mucho tiempo atrás, como que había cosas que no pude decir y ahora como que he logrado fusionar ambos tiempos-
-Igual me ocurre a mí, en la universidad siempre me pareciste tan distante-

-¿Yo distante?-
-si tú-

-A mi me pasaba los mismo, por eso no te hablaba-
-yo me quedaba callada cuando me encontraba a solas contigo, no sabía que decirte-

-Oye eso me pasaba a mí también, pero era porque me gustabas mucho y entonces no sabía que decir-
-También me gustabas mucho Ju, te veía llegar con tu mochila de lana y mi día se arreglaba, escucharte hablar, verte hacer tus bromas en el salón o escucharte reír, me alegraban y llegaba a casa y me decía que ya te conocía un poco más-

-Sabes, no sé como lo tomarás pero sabes, siento que ese sentimiento ha vuelto a brotar en mí, digo, siento que me gustas, que te quiero, realmente que te quiero y es curioso porque no te he vuelto a ver, pero sin necesidad de verte yo sé que ya te quiero como siempre lo fue-
-Ju, te entiendo perfectamente porque lo mismo me pasa-

-¿En serio?-
-Si, en serio, yo no miento, quiero que desde ya lo sepas-

-La verdad que escucharte me hace muy feliz-
-Sabes Ju, como te dije antes, he de partir de viaje mañana por la mañana y volveré el domingo y me gustaría verte, se que esta noche es imposible por la hora y porque aún debo de terminar de arreglar mis cosas jajaja… es que deje de hacer las maletas solo por oírte-

-jajaja-
-Pero como llego a las 10 am me gustaría verte lo antes posible, que te parece si almorzamos juntos-

-Me parece perfecto, sabes, pensé que me dirías para vernos el lunes-
-No, no, no, llego dejo mis cosas en casa, me cambio y voy a verte-

-Me parece genial, entonces que te parece si vamos a almorzar al San Luis, el que queda en la Alameda Los Leones-
-Donde tú digas me parece bien, con tal de estar junto a ti y darte los abrazos y besos que tengo guardados de años atrás para ti, yo estaré feliz-

-Ok, entonces nos vemos el domingo a las 12 pm te quiero y te estaré esperando el domingo-
-Yo también te quiero mucho, no de ahora sino de muchos años atrás, estaré contigo este domingo, besos mi bello Ju-

-Besos mi cosita rica, te veo el domingo-
-Besos querido, chau-

-Chau-
El domingo llegó, él muy nervioso y feliz fue al periódico donde trabajaba para dejar un artículo que saldría en el suplemento del lunes, conversó, bromeó, río como nunca antes lo había hecho, tomó un periódico y al ver la hora 10:37 am se dirigió caminando a la alameda, pasó por un kiosco en el cual vendían flores, habían muy bellos arreglos florales a base rosas pero optó por un simple ramos de claveles, total, a él le gustan los claveles y si iba a regalar algo que sea algo que a él le gusta, se dirigió al restaurante acordado, se sentó y se puso a ojear el periódico, estaba muy nervioso y algo confundido en los 3 últimos días no se había podido comunicar ella, su móvil sonaba como apagado, por un momento pensó que ella se había retractado y ya no quería verle, pero eso era algo poco creíble porque como recordaba él las cosas que ella le había dicho días antes –debe estar a full con el trabajo- pensó, faltaban más de media hora para que ella llegue, la llamó a su móvil pero luego cortó, no quería proyectar una imagen de desesperado, excesivamente desesperado.

Comenzó a leer las diversas noticias, entonces su corazón se detuvo por un breve instante, un instante que para él fue una eternidad, se le presentaba a él un panorama que no esperaba, aquella noticia debía ser un error, un maldito error, una broma maldita del destino, entonces llevó sus manos a su rostro, miraba a todos lados buscando su rostro, su sonrisa, una respuesta, un ¿por qué?, pero ya nada podía hacer, el accidente, los fallecidos y la fecha del entierro quedaban confirmadas en el obituario.

   





lunes, 31 de marzo de 2014

Mañana me ayudas a terminar primero

 
 
 

Entré al restaurante, como siempre, busqué una mesa para mí, pedí lo que iba a comer, me puse los audífonos para escuchar música y me desconecté del mundo mientras almorzaba.

Esa es mi rutina, hasta acá nada fuera de lo común, opté por revisar una red social, así que puse pausa a una canción, de pronto escuché caer unos cubiertos al plato, levanté la mirada para ver de dónde venía el ruido y a mi costado vi a un hombre mayor que sonreía y decía:

-Aaaah terminé, llevo más de 40 años terminando primero-

La mujer que estaba frente a él acompañándolo le miró y le dijo:

-Bien, entonces mañana me ayudas a terminar primero-

Mientras ambos sonreían, él le decía:

-Está bien, mañana te ayudo, pero ahora come tranquila y termina-

Salí del restaurante, dejándolo a él esperando a que ella termine. Caminé hasta una esquina donde me detuve, los carros transitaban, cerré los ojos y mientras recordaba aquella escena de la cual fui testigo, allá  a la lontananza, buscaba aquella voz que me dijera:

-Mañana me ayudas a terminar primero-