sábado, 29 de octubre de 2011

Prueba de amor




Lo único que perdura en el tiempo son las pruebas de amor,
hasta el amor cambia ya sea en costumbre u olvido
Ju



Ella observaba aquella habitación desordenada, con las manos en la cintura, pensaba por donde empezar, se llevó la mano izquierda a la frente, caminó hacia el closet, corrió la puerta del mismo y vió la ropa, bajó la mirada, estaban ahí los zapatos, siguió mirando y de pronto vió una caja, miró a su alrededor y notó que estaba sola, se puso de rodillas, la tomó entre sus manos, comenzó a acariciarla, luego la abrió, volvió a mirar a su alrededor, y comenzó a urgar entre las cosas que habían en la caja, de pronto escuchó una voz que la asustó y la forzó a cerrar la caja de forma intempestiva.

-Querida conseguí estas cajas para empacar algunas cosas-

Ella ya repuesta de la impresión y el susto inicial, respondió
-aahh si, si, gracias querido-

-¿Te asusté querida?- le dijo la figura masculina que estaba frente a ella.

-No querido, no, estaba revisando- le respondió -Elio querido podrías ver las cosas en la lavanderia- le dijo después de una pausa.

El hombre asintió y se marchó, ella se puso de pie, camino unos pasos, no supo si sentarse en la cama o salir de la habitación, de pronto camino hacia la puerta que daba al baño, entró, cerró con llave, bajo la tapa del retrete, puso la caja en el, se sentó a un costado sobre un pequeño mural de la ducha y volvió a abrir la caja lentamente, comenzó a sacar las cosas una por una, las miraba y sus ojos comenzaban a brillar más con cada objeto, esbozaba una sonrisa con cada objeto que extraía lentamente, se arreglaba el cabello, sacó unas hojas impresas que leyó con detenimiento, su mirada llena de nostalgia no paraba de leer, luego dejo esas hojas, cruzó las piernas luego los brazos, miró a un costado, su mano derecha tomó su rostro en una postura vallejiana, regresó a mirar la caja, extrajo un pequeño libro al que abrió, leyó la dedicatoria y su sonrisa se quebró, comenzó a ojear el libro y de pronto encontró una flor disecada, la quedó mirando, sintió que el pecho se le abría en un vacío, sentía que ya le costaba respirar, comenzó a pasar la yema de sus dedos por aquella flor disecada, tratando de no dañarla en lo más mínimo, de pronto no pudo evitar morderse los labios, mientras unas lagrimas brotaban de sus ojos y empezaban a deslizarce por su rostro, respiró lo más fuerte que pudo.


-¿Cómo puedes llegar a pensar eso?, por favor- dijo él.

-Ju, lo digo porque es así, mira, hay cosas que no van a cambiar- dijo ella.

-Yo creo que todos cambiamos, por ejemplo yo estoy consciente que tú no serás la misma de acá a unos años y sabes, mental y espiritualmente estoy preparado, es más, día a día trato de acompañarte en esos cambios que confieso en este momento no los veo pero que procuro entender-

-jajajaja-

-No te rías mujer, lo digo en serio- lo decía mientras reía también.

-Aayy eres tan dulce- le dijo mientras llevaba su mano al rostro de él.

-Amor, aceptarás que empezamos a cambiar cuando nos vamos amoldando a nuestro entorno, a las personas, o nos imponemos a la masa al ambiente o nos mimetizamos y eso es un cambio-

-Las personas no cambian amor, eso tenlo por seguro- sentenció ella.

Él se quedó pensando por unos minutos, ella lo miraba, de pronto él se puso de pie, la miró y le dijo:
-Espérame, ok, espérame-

Ella lo miró caminar hacia la puerta, le vió abrirla, y le preguntó
-¿adonde vas amor?-

Él la miró, le dijo -ya regreso- le mandó un beso volado, luego salió, ella sentada se quedó contemplando la sala, el sofa y donde él estuvó sentado, se puso a pensar, esperando que regrese, los minutos pasaban, ya sentía cierta intranquilidad cuando él regresó, camino hacia ella, le pidió que se ponga de pie, lo que ella hizo.

-¿Ahora que haras Ju?- le preguntó ella.

-Nada del otro mundo- dijo él y continuó diciendo -amor, yo sé que tú eres una mujer muy apegada y respetuosa de tu libertad, digo, eres una mujer que por ahora la idea de una convivencia, ya sea conmigo o con otra persona, no aparece ni en el más futurista de tus sueños, eso yo lo sé y lo respeto, sabes, yo sé que eres una mujer autosuficiente, con una energía tanto fisica como espiritual inagotable, eso es algo que admiro de tí, y por eso te respeto y te amo, claro por eso y muchas otras cosas más te amo, pero sabes, te diré algo, yo... digo a mí, no te negaré que... -en ese momento su voz comenzó a quebrarse- no te negaré que si, que si me gustaría vivir contigo, espera ya sé, créeme ya lo sé y respeto tu forma de pensar, sólo quiero decirlo, entiendes, no digas algo cuando acabe ¿sí?, bueno, te digo que... -de pronto unas lágrimas comenzaron a salir de sus ojos- yo sólo quiero que sepas que te amo y que me gustaría vivir a tu lado, y estoy espectante de aquel cambio tuyo, vio, o sea, digo, confío que llegue ese día, aquel día en que puedas sentirte preparada para que yo pueda cuidarte todos los día, puede ser mañana, puede ser el siguiente mes, el siguiente año o nunca, pero ves, aca estoy a la espera, y por favor no vayas a pensar que estas lágrimas es sinónimo de dolor o tristeza, no para nada, no lo son, créeme soy feliz a tu lado, soy feliz en este momento, pero lo que si te tengo que decir, es que, lo que si es una prueba de amor, de esperanza es... -en ese momento metió la mano dentro de la chamarra y sacó una flor- esta flor amor, es una prueba de amor, de esperanza, mejor dicho, no sé si de aca un tiempo la vuelvas a ver, no lo sé, sólo confío que cuando la veas de nuevo, cuando la vuelvas a ver, ya hayas cambiado de idea y estemos juntos, y podamos verla tú y yo y recordar este momento, sólo eso, vio, bueno, no te preocupes amor, mañana te traígo el libro que te prometí para que en el guardes y conserves esta flor y en la dedicatoria leerás...

En el tiempo todo cambia, hasta el amor, lo único eterno son las pruebas de amor ella había regresado a la primera hoja y releía la dedicatoria, una y otra vez, una lagrima que se había desprendido de su rostro humedecía su brazo, ella no pudo contenerse más, llevó sus manos a su rostro y se comenzó a secar las lágrimas, se puso de pie, caminó al lavavo, abrió el grifo y comenzó a lavarse el rostro, luego se miró en el espejo, puso las manos en el lavavo, bajo la mirada, expiró con fuerza, se acercó a la caja y comenzó a guardar las cosas que momentos antes había sacado, de pronto tomó el libro, lo abrazó con fuerza y pensó que el mundo gira y gira y en esos giros lo mueve todo, lo cambia todo, pero ella tenía en sus brazos, estaba abrazada a algo que el tiempo no pudo cambiar, una prueba de amor.

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