Todo estaba oscuro, tan oscuro que en un momento no supo si debía seguir caminando, detenerse o ponerse a gatear, la oscuridad era absoluta, a tal punto que dejó de caminar para comenzar a arrastrar los pies, para no caer o tropezar con algo, a lo lejos pudo divisar una luz pequeñísima y se dirigió a ella lentamente mientras arrastraba los pies, conforme se acercaba su miedo crecía pero no podía evitar sentirse atraído por aquella luz.
Poco a poco comenzó a distinguir una figura, cuando estuvo a escasos metros lo distinguió claramente, era un hombre vestido de traje, sentado en una silla de piedra, estaba de perfil mirando a su lado derecho, en la mano izquierda sostenía un bastón y su mano derecha estaba extendida dirigida hacia su lado derecho como queriendo llegar o tocar un punto fijo en la oscuridad y llevaba puesto un sombrero de copa.
Cuando estuvo a un par de metros quiso decirle algo pero no pudo, tenía la boca seca, se mojo los labios mientras respiraba hondo, de pronto la figura que hasta ese momento se había mantenido inmóvil, se movió, le quedó mirando, se arregló el sombrero, se puso de pie, caminó unos pasos hacía él, cuando estuvo frente a él le asestó un golpe en el pecho que lo hizo volar por los aires. Cuando cayó al suelo intentó levantarse, sintió que algo caía en su pecho de pronto comenzó a aclararse todo o sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad y vio aquel sujeto sobre él, entonces el sujeto se sacó el sombrero y le dijo:
-Yo soy tu camino, tú eres yo, yo soy tú-
Aquel sujeto se puso de pie, comenzó a caminar con los brazos abiertos tarareando alguna canción que Él distinguía pero no recordaba el título ni las letras, luego se puso a bailar solo, Él se levantaba lentamente, lo quedó mirando asustado y sorprendido al verle cantar y danzar de forma muy graciosa, ya de pie se llevó la mano al pecho, le dolía, y seguía mirando asustado, aquel sujeto del traje se dio la vuelta, lo quedó mirando y le dijo:
-Es hora de morir-
De pronto vio como tres cuchillas circulares aserradas girando muy rápido se acercaban a él, lo único que hizo fue tirarse al suelo temiendo ser cortado por las cuchillas, escuchó unas risas, escuchó que le gritaban –cobarde- y las risas, abrió los ojos lentamente, miró a su alrededor, de pronto el piso comenzó a moverse, el lugar donde estaba comenzó a elevarse, solo atinó a aferrarse muy fuerte como pudo, cuando todo se calmó vio que estaba aferrado a una roca miró a todos lados y se encontró en la misma boca de un abismo, se agarró más fuerte asustado, comenzó a gritar –No, no, maldición, no, ¿qué está pasando?- comenzó a llorar, lo hacía con más fuerza conforme las fuerzas lo abandonaban y sentía que en cualquier momento caería, luego llevó una de sus manos más arriba y comenzó a ascender lentamente por la roca, parte de su cuerpo colgaba pero no se amilanó, cuando llegó al borde, pudo al fin ponerse totalmente a salvo, se acostó, estaba exhausto, comenzó a toser, estaba echado boca arriba cansado, se secó las lágrimas, cerró los ojos y sintió unas manos que lo acariciaban, al abrirlos vio a la mujer que amaba que le sonreía y con su voz y sus manos lo acariciaban, le hablaba tan delicadamente que no quiso moverse, busco quedarse quieto, la miró, le sonrió y ella le respondió con un beso en la frente, entonces deseo abrazarla y dio un salto y se puso de pie, se dio cuenta que estaba en una habitación, había estado acostado en una cama con sábanas blancas, vio que ella, vestida de blanco se ponía de pie, entonces Él le habló pero ella comenzó a alejarse, Él le habló más fuerte.
-No te escucha, por ahora no te escuchará-
Escucho decir, buscó saber de dónde venía esa voz las sábanas de la cama comenzaron a moverse, distinguió que las sábanas formaban una figura humana, o lo más cercana a una figura humana, cuando las sábanas cayeron vio a un ser sin cabellos, con unos agujeros en donde deberían haber ojos, no distinguía la nariz, la boca parecía estar cocida, en cada mano 4 dedos y la piel blanca y arrugada. Del susto dio unos pasos atrás, esta figura se le acercó, tenía un hedor que él lo había olido antes. Cuando ésta figura estuvo frente a él le dijo.
-Soy tus demonios, ¿no nos reconoces?-
El demonio comenzó a caminar en círculos teniendo a él como centro, escuchó unos golpes, giró a ver quién causaba esos golpes y vio al hombre de traje que seguía bailando y tarareando la misma canción, aún le costaba recordar el título y las letras.
-Tú ya no mereces vivir, no sin mí-
Al terminar de decir esto, aquel hombre apuntó su bastón hacia Él y se escucho el estruendo de un disparo, en ese momento Él cayó al piso llevándose las manos al pecho, sintió algo cálido, viscoso en sus manos, comenzó a sentir que su garganta se llenaba de un líquido espeso y caliente, quiso toser pero ya no tenía fuerzas.
-No puedes morir-
Escuchó decir, era el demonio que había surgido entre las sábanas y agregó mientras metía su mano en el pecho de Él, que sentía como se desgarraba su pecho conforme el demonio buscaba algo, y Él no podía evitar beber su sangre.
-Nosotros los demonios vivimos eternamente hasta que tú mueras, porque llevamos una maldición, no podemos ir a otro cuerpo, te pertenecemos solo a ti y tú a nosotros, por eso no debes morir-
Al terminar de decir esto le mostró la bala, su mano estaba bañada de sangre. Él asustado se puso de pie, el hombre del traje ya no cantaba, lo quedó mirando fijamente y le dijo:
-Hubiera sido poético verte partido en tres mitades-
Él seguía asustado, no entendía que pasaba, en ese momento el demonio se acercó al hombre de traje y empezaron a pelear, vio como el demonio con sus dedos hería al hombre de traje, la sangre le comenzaba a fluir, el hombre de traje desenvainó una daga de su bastón y comenzó a herir al demonio, por un momento la pelea parecía que la iba a ganar el hombre de traje pero del demonio surgieron un anciano y una mujer que comenzaron a atacar al hombre de traje, comenzaron a herirle las piernas, los brazos, entonces el hombre dejó caer la daga y cayó de rodillas, el demonio blanco tomó la daga con sus manos, la elevó y luego la clavó en el cuerpo del hombre de traje por la espalda, el cual quedó mirando a Él mientras de su boca salía sangre y se quedó así, muerto de rodillas.
-Dios mío, lo han matado, ¡lo han matado!-
El anciano que había salido del cuerpo del demonio blanco se le acercó riendo
-¿Dios mío?, eso dijiste, ¿Dios mío?, ¿tú que no crees en dios alguno te atreves en este momento a invocar dios alguno?, ¿tú?, te digo algo, ésta batalla es solo tuya, acá no hay dios que pueda intervenir existan o no, te lo digo yo que soy tu dolor-
El demonio blanco le gritaba al oído del hombre de traje que estaba muerto:
-Nosotros siempre ganamos, lo ves, siempre, siempre-
Entonces el dolor volteó a ver al demonio blanco, movió la cabeza de forma afirmativa, el demonio blanco tiró el cuerpo del hombre con traje, le arranchó la camisa y Él pudo ver como el vientre del hombre con traje se movía, había algo dentro de ese cuerpo que quería salir, entonces el demonio blanco le dio la daga a Él, con la daga en la mano Él se acercó al cuerpo, levantó la daga para clavarla en el cuerpo del hombre de traje, pero cuando estaba a punto de hacerlo el dolor tomó sus manos y le dijo:
-El corte debe ser delicado, no debes clavar la daga-
-No temas hazlo como te indica el dolor-
Le dijo la mujer que había salido del demonio blanco y que se identificaría como la tristeza, Él hizo un corte suave y del vientre pudo ver salir una mano pequeña, era la de un niño Él cayó asustado de bruces, luego se repuso y extendió su mano y la pequeña mano lo tomo y Él jaló y del vientre del hombre de traje salió un niño, tendría unos 4 ó 5 años, el niño se puso de pie miró a Él y sonrió.
Cuando el niño estuvo de pie los demonios comenzaron a rodearle, de pronto empezaron a atacarle la tristeza se ensañó en arañar e hincarle los ojos, el dolor le golpeaba las piernas y el demonio blanco le asestaba cortes en todo su cuerpo, Él pudo ver como el niño solo se cubría mientras su cuerpo comenzaba a sufrir el embate del ataque de los demonios, Él no pudiendo resistir más se puso de pie y se fue contra los demonios a patadas y puñetes, logró separarlos del niño, el demonio blanco se le acercó y le dijo:
-Qué tonto eres, tú jamás podrás matarnos, ¿no te das cuenta?-
Entonces Él tomándolo del cuello y llevándolo contra el piso le dijo:
-Pero si puedo vencerlos-
En ese momento el demonio desapareció en sus manos, Él vio al niño y lo abrazó con fuerza protegiéndolo, en ese momento el niño se fusionó con Él y Él cayó al piso, comenzó a perder el conocimiento, mientras cerraba los ojos vio, a los demonios y escuchó que le decían:
-Nosotros estaremos acechándote-
Él no pudiendo decir palabra alguna, solo les dejó una sonrisa burlona y cerró los ojos.
Cuando abrió los ojos estaba en su habitación, miró a su alrededor, estaban sus libros, su ropa colgada, su silla, sonaban los celulares, se puso de pie, apagó la alarma de los celulares y se fue a bañar, se vistió y salió para irse a trabajar, cuando estuvo en la calle vio que el cielo estaba nublado, estaba garuando, las calles estaban mojadas, Él se alegró, desde que llegó a esa pequeña ciudad, había esperado un amanecer como ese, le sonrió a unos niños que iban a la escuela, prendió un cigarro y se llenó de mucha felicidad cuando se dijo así mismo:
-Ahora si soñaré-


Me gusto mucho. Hay que leerlo varias veces, pero se te encuentra.
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