Y ese momento mágico cuando estando de
pie contemplas todo a tu alrededor, no quieres hacerte cargo de nada, deseas dejar
todo como está pero sabes perfectamente que es imposible, como último recurso
miras el móvil deseas llamar a tu ex y pedirle disculpas para que regrese y que
todo sea como antes, pero no te atreves, aunque quisieras no te atreves y es en
ese momento en que te doblas a recoger tus cosas te dices:
-Ni modo a limpiar el departamento y a
lavar mi ropa, puta mare como detesto los sábados-
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